¿Somos los ecuatorianos xenófobos?

- 27 de agosto de 2018 - 00:00

Si ni nosotros mismos (los ecuatorianos) nos aguantamos unos a otros, entonces a los migrantes ¿los odiamos?

La xenofobia es querer preservar algo con el miedo (irracional) a que lo extraño se lo arrebate; se manifiestan ahí la discriminación, el racismo o la incitación al odio. Pero ¿qué quisiera preservar un ecuatoriano? ¿De qué se enorgullece? No cuentan los atributos naturales que brinda la región. Haber nacido aquí por esas cosas del azar no debe ser motivo de tanto orgullo.

¿Acaso somos una sociedad inteligente, gozosa de buenas costumbres, libre de vicios, interesada en las prácticas que alimenten el espíritu, orgullosa de lo que hemos construido como nación, etc.?

Sin embargo, vale señalar que se está iniciando una guerra extrapolada a lo laboral, en donde solo había ardua competencia interna. Si se puede leer así: lo que se denomina hoy en nosotros “soberanía” se juega en el terreno de los empleos. Un territorio árido en Ecuador que se explica bien con que una informal mano de obra barata y en algunos casos mejor capacitada como la venezolana, entre a competir en este lánguido clima laboral. Porque los migrantes vienen a hacer trabajos que los nativos también necesitan.

Aquella guerra actual no puede ser llamada xenofobia; llámese preocupación, celos, desesperación, frustración, pero no odio al extraño/migrante/extranjero.

Además, lo que se vive ahora es un fenómeno nuevo que experimenta nuestra sociedad, que pasmada, no sabe cómo responder. Si siempre nos hemos caracterizado por adorar a lo foráneo ¿o no?

 Por otro lado, difícilmente el Estado ecuatoriano podrá hacerse cargo de la crisis humanitaria de hoy, si ni siquiera puede resolver aún la pobreza local. Son las ONG las que responden, pese a las limitaciones que tienen.

En resumen, el trabajo es en ágiles políticas migratorias –pero también laborales– y restablecer el pacto social que beneficie a todos: nativos y migrantes. Además de informar a la sociedad cómo podría responder ante esta emergencia social. (O)