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Jéssica Jaramillo

Venganza por rehabilitación

27 de febrero de 2021 00:00

Las escenas de terror de esta semana marcan un nefasto precedente para el país, hechos que solo pueden compararse con la Masacre de Carandirú (1992).

La violencia en las cárceles ha sido permanente, pero desde el 2018 se registran 167 muertes violentas en amotinamientos con imágenes de terror. La disputa de bandas no solo es constante sino que el Estado ha dejado de tener el control, cediendo el mismo al crimen organizado, que no podría operar sin su apoyo.

En el año 2005 el hacinamiento era del 30%, para el 2010 superó el 70%, y a partir de ese momento se diseñó un nuevo modelo penitenciario que consideró la creación de los centros regionales El Turi, Guayas y Latacunga, lo que significó una inversión de 200 millones de dólares en infraestructura que consideraba pabellones de mínima, mediana y máxima seguridad, celdas para una o dos personas y vigencia de estándares internacionales de derechos humanos.

Sin embargo, se mantuvieron otros 50 Centros de Rehabilitación Social pequeños y deteriorados, sin un modelo que priorice la reinserción; y, sin diferenciar personas con sentencia y quienes aún esperan juicio, por lo que la población carcelaria ha crecido a más de 36 mil privados de libertad.

Así las cárceles se han convertido en bodegas de seres humanos en un sistema que criminaliza y extorsiona al más pobre, a quien no pudo pagar la corrupción de algunos operadores de justicia.

Hoy el Estado Ecuatoriano ha permitido la masacre, ha permitido el asesinato de quienes estaban bajo su responsabilidad, violentando los derechos de seres humanos que culpables o inocentes, merecen dignidad.

Finalmente, la cárcel es el reflejo de aquello que somos como sociedad. Para cambiar el sistema de rehabilitación social es urgente responsabilidad estatal y ciudadana, romper la corrupción de la justicia, la infiltración de la delincuencia en el Estado, y sobre todo reducir las brechas entre ricos y pobres a través de políticas sociales que minen la desigualdad. (O)

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