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Ecuador/Dom.19/Sep/2021

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Edwin Hidalgo

Usted merece respeto

02 de septiembre de 2021 00:00

Si lo hubiera dicho cualquier otro mestizo, no tendría importancia. Pero lo acaba de afirmar en público un mestizo que es gerente propietario de una empresa académica, cuya mitad de clientes pertenecen a la pequeña burguesía arribista. En resumen, ha dicho que el uso de USTED es de “longos”. Primero, aunque el origen del epíteto “longo” no es malo, ha sido usado como insulto racista y clasista durante siglos. Ese mestizo millonario debería hacerse un examen de ADN. Segundo, lo más ridículo es que se meta a opinar de Sociolingüística sin saber del tema. Como mucho, ha leído ha leído el artículo sobre la aviación comercial sudcoreana en el libro Outliers.

En las lenguas indoeuropeas existen dos pronombres de segunda persona: formal e informal, como usted y tú en español, “Sie” y “du” en alemán. En inglés desapareció el informal “thou” (que se puede ver en la versión  King James de la Biblia) y quedó solo “you” (usted, el cual no es de longos sino de gringos), usado también en el plural que antes fue “Ye”. El portugués del Brasil hizo lo mismo: “você” (usted) desplazó al tu (sin tilde), que subsiste en Portugal. Esa es la tendencia, hasta por economía del lenguaje, pues usted se conjuga como tercera persona. En español, subsisten usted, tú y vos. En plural, los hispanoamericanos usamos ustedes y los ibéricos, vosotros.  

Usted es un tratamiento respetuoso. Es nuestra idiosincrasia quiteña, la del respeto a los padres y abuelos que nos dieron de herencia el “Mande”, del que alguna vez se burlaron ciertos acomplejados de algún país sin historia. En alemán, mucho antes de que existiera Alemania como país, la lengua culta la imponía Austria. Y los austríacos, hasta ahora, cuando les hablan dicen: “Servus”, que significa “su servidor” o “a la orden”, equivalente a nuestro “Mande”. “Servus” decía el vienés Strauss, autor del Danubio Azul, aunque no era longo. A ese mestizo “educador” que habló tonteras en su llacta, mi abuelita quiteña Rosita le habría dicho: “Gangoso, vaya a tutear a su abuela”. 

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