Gloria a la Universidad de Guayaquil

- 10 de octubre de 2018 - 00:00

La Universidad de Guayaquil (UG) el próximo 1 de diciembre cumplirá 151 años de vida. Sufre una crisis profunda, hay que superarla. Todos debemos contribuir a ese noble objetivo; sobre todo quienes nos educamos en ella y la servimos en todos los niveles; en mi caso, por más de medio siglo.

Se debe recuperar los roles de la Universidad, desde los principios que la deben organizar: autónoma, democrática, científica, crítica, integral, pluralista, solidaria, comprometida y patriótica; que fueron resquebrajados en varios momentos y siempre recuperados por la lucha de sus integrantes, más allá de los gobiernos que la han acosado, restringido financieramente, clausurado y maltratado, imponiéndole leyes inconvenientes para sus realidades y proyecciones.  

La ley vigente contribuyó a ello, al igual que el largo e inútil intervencionismo. Los extravagantes requisitos para ser candidato a rector condujeron a la actual crisis. Fue necesario buscar docentes de otros lares, porque los propios se los podía contar con los dedos de la mano, de entre miles. Los decanos y subdecanos se eligen “a dedo” al margen de las comunidades académicas y la mayor parte se tornan en incondicionales del rector.

La actual crisis debe enfrentarse con pragmatismo, adecuada comprensión  de su realidad y flexible interpretación de la ley. No cabe otra opción que la subrogación del rector cesado, por la vicerrectora, que debe crear las condiciones, armando un equipo idóneo, dentro de los límites existentes y la reestructuración sensata del Consejo Universitario que no tiene capacidad para imponer rector, aunque sea por 120 días.

La UG debe contribuir, como receptora de las diversas corrientes de pensamiento universal, reconociendo el valor de las ciencias y la cultura y en conocimiento de los antecedentes históricos del país, entregando propuestas de soluciones a los viejos problemas que devienen del subdesarrollo, la dependencia externa y las formas concentradoras de propiedad, así como de la inequidad social, para el mejoramiento de la vida de la gente, el crecimiento económico sostenido y sustentable y el desarrollo integral.

Gloria a la UG, por siempre democrática y patriótica. (O)