Unidad y organización por la revolución

- 12 de marzo de 2014 - 00:00

Rafael Correa y varios dirigentes se han pronunciado sobre los resultados electorales. Alianza PAIS ganó esta décima contienda, aunque con algunos reveses en territorios, en los que pierde alcaldes, aunque gana prefecturas y mayorías edilicias.

No obstante, ciertos soñadores y líderes de la oposición confunden estas elecciones con un referéndum por la RC y el Presidente; y afirman embelesados que fue una derrota, aunque muestran temor cuando la RC advierte sobre la posibilidad de la reelección, y en doble discurso la califican de atentatoria a la democracia y reniegan, allí sí, de los beneficios de la continuidad, en contraposición a lo que decían de Jaime Nebot.

AP sigue siendo, con amplitud, la primera fuerza política; gana 69 alcaldías; otros 50 alcaldes triunfadores son aliados o simpatizantes, y buscarán trabajar con el gobierno, para beneficio de sus pueblos. Es el caso de los alcaldes electos de Quito, Cuenca, Manta, Portoviejo, Santo Domingo, Ibarra, Ambato, Riobamba, Santa Elena, Babahoyo, entre otros.

Es importante el sentido autocrítico en las filas de AP, sobre su organización, políticas de alianzas y formas de selección de candidatos; también sobre prácticas sectarias, arrogancia y manejo de la ficción como realidad, lo que incidió en algunos resultados. Más importante es la decisión de evaluar objetivamente el proceso electoral, sus resultados y efectos, para corregir de inmediato y sostener la RC.

La orientación para ello es clara: profundizar las reformas, emprender otras, sobre todo la agraria; revisar la política de alianzas, sin propósitos electoreros, afanes utilitarios o de cacicazgo local; preocuparse junto a la gestión de gobierno de la organización y acción política, que ha sido descuidada por funcionarios que la ignoran o minimizan; ampliar el abanico de participación en AP y el gobierno, buscando gente idónea de visión política, con base técnica o técnicos con visión política, lo que es clave para la vinculación con la comunidad; responder con obras, servicios, conductas patrióticas, de entrega y eficiencia; y tener decisión de saneamiento ético a todo nivel.

Es necesario avanzar, con apoyo popular organizado, para diluir los sueños de quienes añoran volver a los privilegios de la partidocracia bancaria que asaltó el país, robó dineros públicos; depredó la naturaleza, saqueó el petróleo, entregó la soberanía, hipotecó la nación a los chulqueros, rifó las cortes de justicia y utilizó jueces corruptos para la impunidad, por sus crímenes y atracos; y volver al poder mediático, que desinforma y miente.

Quisieran un golpe de Estado, una nueva asamblea constitucional en los cuarteles, al FMI y los paquetazos de medidas anti populares, festín de la deuda y del petróleo; reparto de la troncha, y toma y daca parlamentario; volver a ‘su’ democracia, amañada y corrupta.

El momento histórico demanda unidad para fortalecer la organización y la revolución, amenazada por trincas subordinadas al gran capital y poder imperialista mundial, guerrerista y cruel, que los amamanta y protege, como lo han hecho siempre y lo hacen hoy, salvaje y descaradamente, en la Venezuela bolivariana de Hugo Chávez, con la que los pueblos de América Latina se solidarizan, enfrentando a rabiosos fascistas y pelucones, apoyados por los yanquis y la plutocracia europea.