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Edwin Hidalgo

Una mujer admirable

09 de marzo de 2021 00:00

Tenía 14 años cuando leí sobre ella. Por mis conocimientos de inglés, solía servir de intérprete a algunos misioneros extranjeros en Quito. Uno de ellos, el hermano Grant, canadiense, hasta me enseñó a hacer el nudo de la corbata y cuando se fue me dejó de herencia sus libros en inglés. Uno de esos libros tenía biografías de grandes científicos, como Galileo y Newton. Comencé a leerlas y un día me topé con la vida de Marie Curie. Imagínense una mujer joven en 1891, con todas las de perder. Como polaca, vivía en un país dividido entre Alemania y Rusia. Emigró ese año a París, para estudiar en la mejor universidad del mundo de entonces.

Pero era mujer y todos le aconsejaban que se hiciera enfermera u obstetra. Marie dijo no y se hizo científica. Pionera en el estudio de los elementos radioactivos, compartió el premio Nobel de Física con su esposo Pierre Curie en 1903. En 1911 ganó ella sola el premio Nobel de Química. No conforme con sus descubrimientos dedicó su vida al uso médico de la radioactividad, especialmente en las unidades móviles de rayos X que empezó a usar el ejército francés en la Primera Guerra Mundial. Como ella estuvo expuesta a la radioactividad, falleció con leucemia en 1934. Pero ahí no termina la historia.

Su hija Irene, para entonces ya una reconocida científica, ganó el premio Nobel de Química en 1935. Irene Joliot Curie y su marido que también era investigador ingresaron en la resistencia en 1940, tras la invasión alemana. Irene, otra gran mujer como su madre, se enfrentó en varias ocasiones al invasor, lanzando cocteles Molotov a los tanques Panzer. Terminada la guerra en 1945 fue honrada por el gobierno francés hasta 1951, cuando ya la guerra fría azotaba Europa. Fue despedida de la Comisión Francesa de Energía Atómica, porque ella era socialista. Cinco años después murió como su madre, con leucemia. Empecé hablando de una mujer admirable y resultaron ser dos, madre e hija. El Día de la Mujer me hizo recordar sus vidas ejemplares, en la guerra y en la paz

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