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Ecuador/Dom.18/Abr/2021

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Juana Neira

Una biblioteca sana

26 de febrero de 2021 00:00

EL proyecto Plan Nacional del Libro y la Lectura José de la Cuadra del Ministerio de Cultura y Patrimonio con la asistencia técnica de la OEI, desde marzo de 2019 hasta la fecha, ha activado 39 Tambos de Lectura en varias provincias del Ecuador.

El Hospital de Especialidades en Salud Mental Julio Endara, abrió sus puertas para crear un Tambo de Lectura en sus instalaciones, dando la oportunidad de que sus pacientes se acercaran a la lectura. Nardel Vera fue el mediador de lectura asignado para dicha misión.

Su testimonio es conmovedor: llegar a estar en contacto con pacientes con problemas mentales, fue todo un reto, sintió miedo, pues era un mundo desconocido, sus primeros encuentros fueron duros, experimentó emociones muy fuertes, pero los libros y la lectura en voz alta generaron un nexo fundamental para llegar a ellos; también los juegos, la música, el dibujo y la escritura revelaron emociones y recuerdos que estaban ocultas en su interior.

Nardel con su entrega y motivación a la lectura, se convirtió en una presencia vital para ellos: devolverles la dignidad y restituirles el derecho a ser libres a través de los libros, dotarles de su voz perdida en las nebulosas de sus mentes, impactó positivamente en los pacientes. El gerente del Hospital Julio Endara, el psicólogo clínico Mauricio Espinel junto a Diana Guzmán la responsable de Calidad, colaboraron decididamente con la propuesta de Nardel. Ellos han descubierto el arte se puede convertir en un producto terapéutico fundamental.

Se creó una biblioteca que funciona en este hospital; Miryam una de sus pacientes, ha sido capacitada para manejarla, con 600 libros inventariados y catalogados, ella es una voz de esperanza para la rehabilitación de los enfermos mentales.

Nardel nos dice: “Esta experiencia como mediador de lectura es un compromiso tal, que cada visita se carga de significantes dignificantes que aparecen cuando facilitamos al otro, el derecho de ser parte de encuentros y prácticas lectoras, también comprendí que el silencio del otro es un cofre donde se guardan secretos y, un libro o una hoja de papel y un lápiz, pueden ser llaves para abrirlo”. (O)

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