Todos contra el neoliberalismo

- 13 de marzo de 2018 - 00:00

Los recientes reveses de la izquierda latinoamericana han llevado a cuestionamientos respecto a las políticas de alianza que han hecho posibles los gobiernos antineoliberales. Esos gobiernos solo han logrado imponer su hegemonía, porque han conseguido, con sus propuestas de gobierno, obtener consensos ampliamente mayoritarios en la sociedad. Cuando perdieron su capacidad hegemónica, los frentes que habían constituido fueron resquebrajados, con las alianzas siendo desechas.

Pasó algo similar cuando el frente del gobierno kirchnerista se fracturó, cuando el frente del gobierno del PT en Brasil igualmente se deshizo, ahora pasa algo parecido en Ecuador. Pero las alianzas no son la causa, sino el efecto de propuestas de gobierno que, si funcionan, no tienen por qué debilitar el frente social y político del gobierno.

Si estos se debilitan es porque las políticas de gobierno están perdiendo en la sociedad su capacidad de convencimiento, de consenso. Pero, antes de todo, queda la enseñanza de que las alianzas no son tema de elecciones subjetivas – con quienes sí, con quienes no, – sino de agrupar fuerzas alrededor de un programa de transformaciones de carácter nacional. El criterio de las políticas de alianzas es objetivo político. Primero se plantean las propuestas de gobierno, habrá alianzas con quienes estén de acuerdo con esas propuestas.

Ahora, cuando por lo menos en Argentina y en Brasil se discute el tema de las alianzas – tema también presente en Ecuador, en Bolivia, pero también en México, en Colombia -, es hora de volver a reflexionar sobre los criterios de las alianzas. Alianza con quién, significa alianza para qué. Conforme hacia dónde se quiere ir, se definen las compañías.

Hay sectores que proponen alianzas solamente dentro del campo de la izquierda, solo con quienes tienen trayectorias y propuestas similares. Sería condenar la izquierda al aislamiento y a la derrota, porque las contraofensivas de la derecha han aislado a la izquierda, le han quitado aliados, le han puesto en situación de minoría en la sociedad.

Para romper ese cerco, hay que ganar a sectores con los cuales no hay trayectoria común en el pasado, con los cuales no se comparten todas las posiciones programáticas. Para ello hay que definir los criterios objetivos de las alianzas. (O)