Tamaño del Estado y FMI

- 13 de marzo de 2019 - 00:00

Cada vez que hay problemas políticos o económicos críticos afloran polémicas sobre el Estado, su tamaño y roles; y los sabios del neoliberalismo, fanáticos de los ajustes del FMI, atosigan con su recetario, para golpear a los sectores populares y clase media.

Lo mismo de siempre. Reducir el tamaño del Estado, equivalente a despedir a empleados públicos (¿“equilibrar la masa salarial”?), sin evaluación ni planificación, liquidar programas sociales y eliminar subsidios. Paralelamente, reducir o desaparecer impuestos, a lo que llaman “estímulos”, en favor de grupos poderosos, a título de “incentivar” la producción y el empleo, lo que fuera correcto si se diera la relación directa entre una y otra variable; esto es, generar plazas de trabajo, fomentar exportaciones, entonces sí las medidas; pero no indiscriminadamente manejando los ministerios así como los organismos de control.

Tales fueron los casos del “salvataje” bancario en beneficio de banqueros corruptos, que robaron los dineros de centenares de miles de depositantes, con la alcahuetería del Estado a través de Mahuad que decretó, hace 20 años, el “feriado” bancario y el “congelamiento” de los depósitos, todo lo cual pagó el pueblo a través del BCE, con una pérdida de $ 6.500 a $ 8.000 mil millones, no hay cifras exactas.

Antes, con Osvaldo Hurtado, la “sucretización”, cuando el Estado (BCE) asumió la deuda externa de las mismas élites, lo que provocó una pérdida de unos $ 1.400 millones, que pagó el pueblo. A valor presente esas cifras son gigantescas. Allí no les importaba el tamaño del Estado, el déficit fiscal, el pago del servicio de la deuda; que era superior a lo que se asignaba para educación, salud, vivienda, seguridad ciudadana, etc.

El tamaño del Estado se debe corresponder con los intereses del pueblo, no con los planes de mayor acumulación en favor de los minúsculos grupos pudientes. Si el Estado crece por la atención con servicios al pueblo manosean las cifras; pero si es por nueva deuda para pagar la vieja deuda, reducir el gasto social, aprobar “remisiones” multimillonarias, entregar nuevas ventajas, se hacen de la vista gorda, hablan de “incentivos”, “estímulos”, visiones “productivas”, “libre mercado” ¡Falacias! Eso es puro “terrorismo económico”, como cuando quisieron privatizar el IESS, como un gran negocio en beneficio de reducidos círculos. (O)