Xavier Villacís

Solo en un país de...

09 de marzo de 2021 00:00

A los correístas ahora no les gusta le mencionen a Rafael Correa. Aunque antes, como diría algún muchacho en ánimo de joda, nos lo mostraban tatuado hasta en el alma. Buscan sacarlo del debate electoral. Nos reclaman enfocarnos en lo que actualmente pretenden venderse: políticos en campaña manifestando soluciones a los diferentes problemas del país. Problemas que, en gran número, ellos, desde 2007, los vienen concibiendo. El correísmo pide no los veamos como una secta política con un solo fin: entregar un reparo judicial a quien veneran y temen. Secta desde donde los peores llegan a legisladores debido a la “milagrosa” omnipresencia del líder; pero de cara al balotaje presidencial, les está resultando un lastre.

Independiente de sus “milagros” en las urnas -incluso chuecos- nadie desconoce a favor del correísmo una votación dura, fiel hasta el suicidio. Con la cual logran asambleístas y por la que también se sienten seguros de ganar la presidencia. Bueno, con Guillermo Lasso el único con derrota segura en un balotaje es Jaime Nebot y el Moreno que está por irse. Para el resto es un oponente de ensueño, fácil. Por ello el prófugo de Bélgica respaldó a Lasso en el CNE para asegurarlo en segunda vuelta y tenerla menos difícil. A partir de ahí, la estrategia de la secta política se articula en sacar del debate electoral a quien les impide llegar a ese 70% de ecuatorianos que los rechaza. Esconderlo hasta el 11 de abril, pero sin parar de engañar.

Si en este país buena parte de la clase política no fuese una farsa, capaces de vender hasta la madre por alcanzar el poder, la idea de centrarnos en las propuestas electorales resultaría ser lo más elemental y lógico en una campaña. Pero no, no podemos ir ciegamente donde nos quiere llevar el correísmo: a olvidarnos de todo. Es como si Ecuador entero estuviese frente a una tortuosa cola de banco buscando sacar algo de dinero y se acerca quien no hace mucho nos robó hasta el último centavo sugiriendo olvidemos el pasado, que tranquilos él nos da sacando nuestro dinero. Insiste olvidemos lo sucedido, que él o ellos, nos solucionan el problema. Difícil de creer, salvo sea un país de “lelos” al cual buscan volverlo a convencer para robarle otra vez.

 

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