Situación económica y contrastes ideológicos

- 05 de diciembre de 2018 - 00:00

En el debate, la derecha, sus voceros y organizaciones, alentados por la situación económica recesiva, juega con los conceptos y reitera algunos temas.

Exhibe al sistema económico vigente como el de libre mercado, dejar hacer, dejar pasar y a las otras propuestas como la destrucción.

A la democracia formal, que en su nombre hicieron fraudes, dieron golpes de Estado, desconocieron y violaron derechos, la plantean como un gran objetivo, pero conspiran contra ella.

Afirma que hay que “salirse” del socialismo, al que Ecuador no ha entrado nunca (siguen vigentes las estructuras concentradoras de propiedad y riqueza) y que la gran empresa es la que impulsa el desarrollo, como si no hubiera estado siempre en el poder y no lo ha logrado, lo contrario, crisis permanentes e inequidades.

Reclama libertades y derechos, que siempre negó, para controlar todo, y enriquecerse más. Proclama el libre comercio, para beneficio de las transnacionales, en perjuicio de buena parte de la producción nacional; busca el ingreso del capital financiero especulativo y exportar capitales a los “paraísos” fiscales. Detesta la movilidad humana y no le importa la suerte de los migrantes.

Dice preservar el Estado y Parlamento, que siempre lo organizaron y sesgaron para ponerlos a su servicio.

De la naturaleza ni hablar, sus gobiernos abusaron de ella y la depredaron. La modernización para ella, es sinónimo de privatización, concesión de servicios básicos, rifar empresas públicas, despedir trabajadores, reducir programas sociales.

Exige combatir la corrupción; sin embargo, la ejerce por doquier.

Clama por la flexibilización laboral, para desconocer derechos. Critica ahora el endeudamiento externo, que le sirvió siempre para entregar soberanía e hipotecar la nación.

Con esto y mucho más, quiere volver al pasado. Lo cierto es que, a pesar de todo, hay que lograr acuerdos para superar el momento, con equilibrios entre lo público y privado, regulaciones ponderadas, respeto a la institucionalidad, lealtad al pueblo y a la nación, con pragmatismo, que en ningún caso significa renunciar a posiciones ideológicas y principios. (O)