¿Siente usted que lo manipulan los medios?

18 de octubre de 2011 - 00:00

Si bien las tácticas de manipulación de la información se hicieron famosas durante el nazismo, las épocas preelectorales son prueba de su vigencia y eso nos obliga a reflexionar sobre la calidad de información que recibimos para saber cuándo es que los medios están tratando de manipular nuestros actos y pensamientos.

Debemos poner en tela de juicio la información que critica exclusivamente a una persona o grupo, culpándole  de  todo lo malo que pasa; la que ataca solo a aquellos que no gozan de aprobación despojándolos de individualidad y fusionándolos  con el “objetivo a neutralizar”, para que la animadversión contra ellos  se potencialice;  la que no publica buenas noticias, habiéndolas;  o la que las relega o minimiza;  y ni qué decir de la que usa una “nadería”  de gran titular para que terminemos pensando “lo peor” de  alguien, aunque no tengamos idea por qué.

Asimismo, cuando hay denuncias  sistemáticas, aunque haya explicaciones razonables,  en que ni bien acaba un ataque ya se inicia  el nuevo,  o cuando advertimos que una imputación es falsa y nunca se  rectifica­; porque en ambos casos se está tratando de restar capacidad de reacción al acusado y de manipularnos para sembrar en nuestra mente la duda y el escándalo.

Si nos repiten el mismo cuento pintado en distintos colores, tenemos que ver si estamos clonando erradamente  una  idea a fuerza de repetición;  especialmente cuando el cuento es corto y elemental, carece de argumento o resulta de tomar trozos de diversas fuentes para dar apariencia de verdad sustentada.

Cuando nos hablan como a tontos, se busca que actuemos como tales, que anulemos nuestro sentido crítico y que hagamos eco de frases trilladas que no podemos demostrar, pero que se quedan en las mentes de quienes las reciben. Recordemos que así como todos tenemos nuestros intereses, los medios no son la excepción.

Nos manipulan cuando apelan a nuestras emociones para inducirnos a sentir miedo u orientar nuestra opinión y conducta en favor de intereses ajenos; y cuando nos venden la idea de que una postura vale porque  “dizque”  todo el mundo la tiene o porque es un mal necesario, o de todos el menos peor.

Los medios tienen tanto derecho a abogar por la libertad de expresión y de prensa, como nosotros a recibir una información plural, porque de poco nos sirve que estos ejerzan sus derechos si llevan implícita la intención de manipularnos.

Si siente eso, lea, vea, oiga distintas tendencias, noticias y opiniones, eso es ser, además de democráticos, respetuosos con nuestra inteligencia.