Una semana desgraciada

- 10 de agosto de 2020 - 00:00

Por el artículo que escribí hace una semana recibí críticas y llamados de atención, pero también comentarios bajos y de lectores de dudosa procedencia que se ajustaban al argumento presentado.

Está bien no estar de acuerdo, lo execrable es agredir al que, con quien no se concuerda. Sin embargo, de allí surge una pregunta para ustedes: ¿quieren comprobar que nadie mete las manos al fuego por nadie? Respondo: defiendan sus ideas más impopulares.

Creería que está demás plantear que reconocer ciertas cosas del Gobierno actual no necesariamente me convierten en “morenista”, tal como los tontos ven al mundo: en bandos o que es peor, en “bandas”.

También creo en reconocer lo que hacen los unos y los otros. Por ejemplo: a Correa lo único que le reconozco son las carreteras. Lo triste es el sobreprecio que hubo en cada una de ellas.

Así mismo, pudiera preguntarme por el caso denominado INA papers, el cual entiendo hace poco hubo una actualización. Por lo pronto sabemos que el Presidente Moreno dijo que revisen sus cuentas y su hermano, ya ha rendido versión el año pasado. Pero eso no significa nada objetivo. Lo mejor es dar celeridad a la causa antes de que termine el período presidencial, así como para salir de dudas lo más rápido posible.

Mientras tanto todas las semanas de este 2020 han sido duras in crescendo, pero la que nos antecede, está llena de explosiones e incendios… literal y metafóricamente. Cabe preguntarnos también, ¿cuántas de "las tragedias de la humanidad" sólo han sido resultado de la irresponsabilidad de nuestra misma humanidad?

A nadie le importa la respuesta. Cada cual cree lo que quiere creer: que todo es parte de un designio divino o que Correa volverá a ser presidente “para que los periodistas puedan volver a tener libertad en los medios”. Eso se llama Efecto Mandela. Tal como seguir creyendo que la capital de Bolivia es La Paz, cuando en realidad es Sucre.

En fin, cualquier gobierno puede ser comparable con las parejas en una relación: existen las que nos hacen sentir tan solos a pesar de su presencia y que cuando ya no están... ni se nota. (0)

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