Revolución de la soberanía e integración

- 27 de febrero de 2019 - 00:00

Hasta hace poco había consenso en los contenidos de la Revolución de la Soberanía y la Integración. La soberanía directamente ligada al principio del derecho internacional de autodeterminación y no intervención en los asuntos internos de un estado por parte de otros estados; y la integración con el objetivo de solidaridad entre los pueblos y el beneficio mutuo.

Uno y otro con el ideal del libertador Simón Bolívar, de la Patria Grande, presente hoy más que nunca, por Venezuela, ante la imposición desde afuera de un Presidente postizo que, desde otro país (Colombia), con apoyo imperial, busca que se invada militarmente el suyo propio con el apoyo de unos cuantos presidentes de derecha extrema, irresponsablemente, sabiendo que la acción criminal implicará miles de muertos y un conflicto internacional sangriento, cuyo alcance y desarrollo es impredecible.

Por ello, sorteando todo obstáculo, las fuerzas políticas democráticas y los movimientos sociales deben desarrollar toda acción unitaria para detener nuevos intentos de agresión, como la fracasada desde Cúcuta, a título de “ayuda humanitaria” y con la presencia física del autoproclamado, que ahora desde Bogotá espera nuevas órdenes de Trump, a través de Pence, que maneja el llamado Grupo de Lima.

Fomentar y defender la soberanía integral de las naciones: política económica, alimentaria, energética, territorial, del conocimiento, es fundamental en las estrategias de integración de Latinoamérica, siempre sujetas a superar obstáculos. Es imperioso luchar para que América Latina sea una región solidaria, de paz y progreso, y desde ella luchar por un nuevo orden internacional, avanzar en la construcción de un mundo multipolar, multilateral, de paz y desarrollo de los estados y sus pueblos; consolidar el principio de la diplomacia ciudadana, por el derecho a la libre movilidad de las personas en todo el mundo, sin muros, violencia, ni barreras, con extrema solidaridad humana.

Es necesario, nuevamente, recordar y volver a cantar el Himno de las Américas, que destaca la unión de nuestros países: “Un canto de amistad, de buena vecindad, unidos nos tendrá eternamente. Por nuestra libertad, por nuestra lealtad, debemos de vivir gloriosamente. Un símbolo de paz alumbrará el vivir de todo el continente americano. Fuerza de optimismo, fuerza de hermandad, será este canto de buena vecindad”.

Terminaba mencionando a los países: “Son hermanos soberanos de la libertad”. (O)