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Rosalía Arteaga Serrano

Réquiem por un amigo

02 de marzo de 2021 00:00

Sabemos que la vida es finita, y tratamos de prepararnos para ello, sobre todo cuando los años pasan con la inexorabilidad que tiene el tiempo. Sin embargo, cuando la realidad nos llega, no podemos evitar el dolor y las lágrimas que afloran a nuestros ojos; así, la muerte de un amigo nos afecta, nos conmueve, sacude los cimientos de la vida.

Ha fallecido Marcos Salinas Rugel, el maestro y amigo, luego de una larga lucha contra una enfermedad que lo fue deteriorando paulatinamente, que lo hizo sufrir, pero ante la que nunca se dio por vencido, siempre haciendo planes, hablando para lo por venir, mostrando su entusiasmo y su fe en el Creador, a cada paso.

Con Marcos mantuvimos una amistad inquebrantable que duró por décadas, desde que lo conocí como un joven profesor que había sido designado director de una escuelita en la Isla Trinitaria, una escuela de caña y piso de tierra en la que se arracimaban los niños y las niñas del sector, ávidos de recibir conocimientos y enseñanzas, asignaturas, ejemplos.

La precariedad de la escuela nunca fue un obstáculo, lideró un grupo de docentes y fue consiguiente cristalizar algunos de sus sueños de construir un establecimiento educativo que fue uno de los que aglutinó a la mayor cantidad de alumnos del sector en la zona de la Perimetral, en la Isla Trinitaria. Se elevaron los pisos de ladrillo y cemento y se acogió a niños y luego a jóvenes en tres jornadas, la matutina, la vespertina, la diurna; multiplicándose en las tareas, sin escatimar esfuerzos.

Así se consiguió dotar a la escuela de mobiliario, de computadoras, de elementos indispensables para las tareas educativas. La escuela hasta tuvo su banda musical, hasta cuando los instrumentos fueron sustraídos de la misma en una noche obscura.

La escuelita, que ha cambiado de nombre con los años, lideró los desfiles de la Isla por la celebración de las fiestas de Guayaquil, se convirtió en un centro amable, acogedor para los niños y los padres de familia. Celebramos juntos tantos aniversarios, navidades, fiestas patronales. Los niños de la escuela tuvieron la oportunidad de hacer viajes, como aquel en el que demostraron el uso de los materiales reciclados en la ciudad de Quito a través de un desfile demostrativo que conmovió a cientos de asistentes al evento de premiación del Concurso de Excelencia Educativa.

Pero, además de maestro, Marcos Salinas fue un dirigente político, fundador del FIDE en donde se agruparon jóvenes estudiantes y luego maestros de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Guayaquil, llegó a la dignidad de Director de Educación del Guayas, fue dirigente del MIRA por algunos años, un gran luchador de las causas justas y democráticas.

Marcos Salinas, maestro y noble amigo, leal hasta las últimas consecuencias, vamos a extrañarlo, su carisma y tenacidad hacen falta más que nunca en estos momentos de avatares, de dudas, de incertidumbres. Su recuerdo nos acompañará toda la vida.

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