Remezón político

- 26 de febrero de 2014 - 00:00

La jornada electoral dejó sorpresas y algunos resultados inesperados, propios de cada territorio y candidatos. Algunos obnubilados opositores creen liquidado el proyecto revolucionario, y el propio Gobierno; y por el triunfo de unos cuantos en ciertas ciudades, hablan de una derrota electoral de AP. Hay que ubicar bien la situación. Veamos estas preliminares reflexiones con los parciales resultados.

Nunca estuvo en juego el respaldo o rechazo a la Revolución Ciudadana ni la estación del Presidente. Solo se trata de elecciones territoriales, con candidatos que provocan reacciones diversas. Por ejemplo, en Quito, AP pierde la Alcaldía, cree que fue una exageración tratar a quien la ganó como ‘alternativa’ de la RC; en cambio, triunfó ampliamente con la Prefectura de Pichincha, es decir, con los mismos votos de los quiteños, que inciden con el 88% del electorado provincial; en Guayaquil, a pesar del buen resultado electoral de Viviana, Nebot mantiene la Alcaldía, pero con menos concejales y menor apoyo popular; y el PSC pierde la Prefectura, que la gana un aliado de AP, con los votos de los guayaquileños que inciden en un 65% del total de la provincia; en ella AP gana 16 de 25 alcaldías (tenía solo 4), incluyendo las de los cantones de mayor población (Durán, Naranjal y Milagro).

En Cuenca, AP pierde sorpresivamente la Alcaldía, pero gana la mayoría de concejales, con lo que asegura una gestión compartida y la Vicealcaldía.

En Manabí, AP pierde las alcaldías, pero gana ampliamente la Prefectura, y son los mismos votos que en cantones designan a los alcaldes.

AP gana hasta hoy 9 prefecturas, lo que evidencia un apoyo nacional popular mayoritario, pues la victoria incluye las 3 provincias de mayor población y cantidad de electores, Guayas, Pichincha y Manabí, que representan el 53%, a lo que se agregan Los Ríos, Santa Elena, Santo Domingo, Cañar, Tungurahua y Chimborazo.

AP pierde alcaldías en otras ciudades importantes, incluidas varias con una mayoría electoral a favor del Gobierno; pero ganará ampliamente el mayor número de municipios del país, sin contar con los de sus aliados (PS y Avanza, entre otros). En las juntas parroquiales barrerá; al fin, fue la única organización política que presentó candidatos para el 100% de dignidades (11.256 candidatos principales y alternos).

Por regiones, en la Costa, AP gana con amplitud, en la Sierra se divide y en la Amazonía pierde, a pesar de la obra del Gobierno.

Es un remezón político relativo y al final positivo. El pueblo no ha castigado a AP ni juzgó a la RC. Las causas están centradas en métodos electorales deficitarios, disputas y decisiones internas, debilidades organizativas y algunas acciones de gobierno, tomadas en tiempos electorales, que, siendo acertadas, fueron aprovechadas por la oposición. Ahora, lo importante es coordinar acciones desde el Gobierno en beneficio de los pueblos, más allá de que el Alcalde, como al parecer será el caso de Rodas, se ponga ‘pilas’ o sea soberbio o bravucón; corregir, ajustar la organización política  y procedimientos democráticos, las tácticas de alianzas y las relaciones con los colectivos sociales.

Al final, ha ganado el país, que ejecuta cambios y muestra grandes logros con reconocimiento mundial.