“Regreso al futuro”

- 11 de julio de 2018 - 00:00

Titula una revista de aquellas en que lo informativo y los estilos periodísticos se mezclan con la publicidad, la propaganda y la farándula sin ningún escozor. Un periodismo privado, que nos ha privado de análisis y nos ha vendido las posiciones de la clase a la cual representa. Bajo el espectáculo de la opinión o del reportaje tallado a imagen y semejanza de la publicidad que le acompaña, buscan ser los “generadores”, “guías” de la opinión pública, publicada.

Una vez más las páginas se convierten en la vitrina de lo que quieren que Ecuador sea, que dicen que el Ecuador fue, pero que nunca pudo ser; pero que vale la insistencia de crear y recrear un país de ficción, donde la bendita democracia, siempre, pero, siempre, debe ser tutelada por otros. Ese tutelaje pasa por el ensueño de que el país del Norte, de una u otra forma, nos tome en cuenta, ya que bajo el principio de que es “nuestro socio mayor”, no solo debemos venderle más y comprarle más, sino que debemos vendernos mejor, entonces, eso de la soberanía no sirve para nada. Cuando gobernaron, quebraron al país.

Y para el país del Norte, somos altamente relativos para su política exterior. Y si por un momento lo somos, no es por una posición estratégica, sino que nos suman como una pieza más en el montón, en el “cargamontón” de unos sobre otros. Son esos mismos opinadores que durante décadas han descrito un país que no solo en su economía, sino en su democracia ha sido constantemente fallido. Lo que no falla para ellos es contar las historias, el “ruido” de las grandes fiestas de los grupos acomodados, que supuestamente pasan por ser el referente sociocultural para el ecuatoriano promedio.

Y ahí es cuando, una y otra vez, regresan las preguntas: ¿qué hacen los medios públicos? ¿Qué les diferencia? ¿Hasta cuándo su agenda se centra en el “dilema” correísmo y anticorreísmo? ¿Hasta cuándo lo “público” y lo “ciudadano” parece casi marca registrada? La prensa privada bien sabe sus límites, tanto que “regreso al futuro” es su marca del viejo país de la partidocracia y sus élites, y su carnaval de la venganza y la revancha.

Para pensar, Benjamín Carrión en El cuento de la Patria, dice: “Solo olvidando ese funesto 13 de mayo de 1830, al general Flores y aboliendo las castas por él fundadas, se aclarará el porvenir de este país”. ¡Amén! (O)