Quienes hablan de democracia

- 06 de febrero de 2019 - 00:00

Es una vergüenza mundial que desde Trump, Pence y los halcones guerreristas de EE.UU. e incondicionales como Macri, Bolsonaro, Piñera, Duque, los viejos represores de la UE (tipo Macrón) y otros; esto es, los poderosos representantes de los imperios, con motivo de los problemas de Venezuela, provoquen un debate, en el que lamentan sus problemas, claman por los derechos humanos, la libertad, la democracia; rechazan la “dictadura”, se conduelen de los migrantes, sojuzgan a las mayorías.
¡Pura hipocresía! ¿Quiénes son ellos para señalar los caminos de libertad y democracia a los pueblos?

Representan a los que han sido y son sus verdugos. Han desatado en todos los tiempos y confines planetarios, guerras, invasiones; han impuesto dictaduras sangrientas, como la de Pinochet, Videla, Onganía, Garrastazú Medici. Igual que ahora promueven golpes de Estado, tumban gobiernos elegidos, pretenden imponer a cualquier Guaidó; más allá de eso, atracan los recursos naturales, organizan bloqueos económicos, torpedean financiera, comercial y políticamente los procesos de cambio, organizan y compran ONG, partidos y al igual que a otros ya existentes los someten a sus intereses, comprándolos, financiándolos. Controlan medios de prensa, desde los cuales mienten, tergiversan, venden sus esquemas tácticos.

Hasta al Papa lo critican, porque no se alinea a sus crueles designios. Son los mismos de la matanza de cientos de miles con las bombas atómicas; los de la masacre al pueblo de Vietnam; de Irak, Libia y Siria. Son los del criminal bloqueo a Cuba, de la invasión a Bahía de los Cochinos (nombre apropiado para ellos); antes, de la invasión a Nicaragua, Guatemala, Panamá, República Dominicana, Granada, etc. Son los del golpe criminal contra Allende en Chile. Son los de tantas barbaridades en América Latina.

Son los del robo del petróleo de Venezuela, el atraco de $18.000 millones de sus fondos en EE.UU., e Inglaterra. Son los que odian a los migrantes, los reciben a bala, les quieren construir muros los dejan morir en los mares, o los expulsan como delincuentes, encarcelan a los niños. ¡Es su falso humanitarismo! Es el contexto para analizar la democracia y solución pacífica a los conflictos, que deben ser resueltos sin violencia, sin intervención foránea. (O)