Querida gente blanca (del Gobierno)

- 23 de mayo de 2018 - 00:00

La etiqueta la copié de la película estadounidense Dear white people. Es irónico aquello que ocurre con la gente del alto Gobierno, mientras más se apersonan por el territorio de las Esmeraldas, menos se siente la presencia estatal efectiva. Nosotros, el cimarronismo de barrio adentro está habilitado a creer que los dichos de aquellos jefes de Flopec es más abundancia de corazón y mente que palabras sueltas más allá de los conceptos. O sea son esencias sentipensante de la clase gobernante.

Sentimiento y pensamiento por la misma arteria. Esos jefes tienen el dudoso mérito de la valentía para expresar en alta voz sus convencimientos. El problema no es la parafernalia del poder cuando llegan por acá, qué se va a hacer, es que las dificultades las padecemos los habitantes de la provincia y si no estamos nosotros para el diagnóstico, el análisis, la planificación y la bendita ejecución… El ordenamiento gramatical solo autoriza tres puntos suspensivos. Ya pueden las encumbradas autoridades ir y venir con frecuencia de aquí a la eternidad. Y todo para poco o nada.

¿Y las autoridades de acá? Cargan con parecida responsabilidad y bastante significativa, porque metidas en el perendengue electoral, en frivolidades de no sé qué, descubriendo el amanecer o en dudas shakesperianas pierden de vista barriadas y parroquias. De todas maneras, el centro gubernamental tiene mayor poder de realizaciones. Es visión y misión de allá arriba creer que unas presencias físicas en el búnker del ECU-911, de Esmeraldas, corrigen la “ausencia de Estado”. Cabe aquí esta expresión: “¡Gobierno, sal a las calles de Esmeraldas y mírale la cara a la verdad!”. Está en el Artículo 248 de la Constitución de la República.

Ojalá nuestro documento supremo no sea solo un listado de buenas intenciones y hay que modificarlo rápido antes que la ciudadanía de las periferias exijan su aplicación. Ustedes allá arriba y nosotros acá abajo, ¿somos el mismo país? Un axê de insatisfacción. (O)