Xavier Guerrero Pérez

¿Qué alguien nos explique?

15 de febrero de 2021 00:00

1.Jornada de elecciones del 7 de febrero en Ecuador: a la fecha, y conforme los resultados oficiales no culminados aún, se habla de una segunda vuelta. El Consejo Nacional Electoral (CNE), lamentablemente, viene teniendo algunos tropiezos, los cuales -y con vergüenza ajena lo debo decir- han generado inquietud ciudadana, en vez de consolidar certeza y confianza en cuanto a que se está arbitrando como debe de ser. Para muestra, cinco tropiezos: a) más de una vocería, donde creo ha imperado “buscar notoriedad en medios de comunicación” que efectividad al momento de informar y comunicar; b) una denuncia por presunta infracción electoral presentada por uno de los consejeros electorales (quien se ha jactado de velar por que se cumpla la Ley) contra uno de los candidatos presidenciales, pero días después “dejó botada” su denuncia al inobservar el pedido jurisdiccional del Tribunal Contencioso Electoral (TCE) cuando se le requirió elementos de prueba, lo que ocasionó el archivo de la pretensión; c) actas impresas “por errores” y dinero gastado en vano; d) un incorrecto manejo de la comprensión del “conteo rápido”, y de cómo anunciarlo; y, e) la voz autorizada del CNE Guayas aseverando a la patria que la lámina de seguridad que llevan las actas de escrutinio son opcionales (cuando es ampliamente conocido que tal es un elemento de seguridad obligatorio). ¿Es tolerable todo esto?

2.Diálogo ente Yaku Pérez y Guillermo Lasso: creo hay que reflexionar en varios aspectos: a) En un diálogo que culminó en acuerdo, no ganó exclusivamente una de las partes. Desconozco si ganó el país. Lo que sí es seguro es que ambos cedieron; b) No se puede calificar a nadie como ‘estadista’ o ‘líder con más opción a ganar’ únicamente escuchándole cerca de tres horas; y, c) de ese diálogo hay una aseveración que es oportuna y necesaria discutir y trabajar en ella: “por qué hay un mínimo fragmento que tiene mucho y que busca amasar fortuna, y un gran resto que tiene poco”. Tal aseveración que entiendo busca terminar con desigualdades sociales, es fundamental guíe cualquier plan presidencial. Recuerdo lo que dijo Don Klaus Schwab (fundador del Foro de Davos): sueldos de altos niveles ejecutivos se tornan al alza, gracias a un aparato empresarial dinamizador de riqueza (“de unos pocos”) desconectándose de una misión social que busque un “win-win” de todos. ¿Conveniente unirse a aquella voz: “él le ganó al otro”; o mejor pensar en justicia social real y efectiva?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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