Primo Levi: Todo tiempo tiene su fascismo

- 06 de noviembre de 2018 - 00:00

Los tiempos que discurren han visto un penoso renacer del fascismo. El reciente triunfo de Bolsonaro es el síntoma más claro de esta tendencia. Por supuesto, no se trata del fascismo de entreguerras que nació en Italia y se desarrolló hasta el descalabro en Alemania. Es, por decirlo de alguna manera, un fascismo del siglo XXI, adaptado a su tiempo; pero un fascismo, a fin de cuentas.

Primo Levi, un judío italiano que sobrevivió a Auschwitz, dejó testimonio de sus vivencias en varios textos: principalmente en Si esto es un hombre y Los hundidos y los salvados. Estas obras, cuyo valor testimonial es tan alto como su valía literaria, son imprescindibles para comprender el infierno de la Shoah.

Levi destacó, además, por ser un observador y un anticipador. Basta ver las entrevistas que concedió para atisbar que, a diferencia de los que veían al fascismo como algo muerto y enterrado, él advertía sobre su latencia.

Levi dejó escrito: “Todo tiempo tiene su fascismo. Se notan las señales premonitorias en donde sea que la concentración de poder niega al ciudadano la posibilidad y la capacidad de expresar y poner en práctica su voluntad”. El fascismo, aunque en principio vencido, no había dejado de ser una amenaza.

Parafraseando a Camus, se puede decir que el fascismo es como el bacilo de la peste que no desaparece ni muere del todo, que puede permanecer dormido durante decenios, que espera pacientemente. Creo que Primo Levi quería advertirnos sobre este peligro.

Levi fue el testigo  de “la coronación final del fascismo”. Los campos de concentración eran eso: “el fascismo integrado y completado”. Pocos en su tiempo se imaginaron cuál sería su desenlace; por ello lo legitimaron contra los excesos de una izquierda que debía ser extirpada a sangre y fuego.

Cuando las voces de los demócratas se alzaron, fueron acalladas por tibias, por mesuradas. ¿No sucede, con sus particularidades, algo así hoy en día? Levi tenía razón, todo tiempo tiene su fascismo, y es nuestro deber combatir y desenmascarar al de nuestro tiempo antes de que sea todavía más tarde.

En su poema más famoso, Levi nos invita a no olvidar aquello que el fascismo llegó a ser: “Piensen que esto ocurrió / Les encomiendo estas palabras / Grábenlas en sus corazones / Cuando estén en casa, cuando anden por la calle / Cuando se acuesten, cuando se levanten / Repítanselas a sus hijos / Si no, que sus casas se derrumben / Que la enfermedad los incapacite / Y que sus descendientes les den la espalda”. (O)

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