Un “fraude” a la medida

- 12 de abril de 2019 - 00:00

El sistema electoral de un país está obligado a brindar la confianza a sus conciudadanos de que la votación depositada en las urnas está íntegramente manifestada en los resultados.

En razón de lo expuesto, el Consejo Nacional Electoral de Ecuador (CNE) debió permitirnos a todos superar esta etapa electoral con la plena confianza de que nuestro voto, la decisión de las mayorías en las urnas, se respete. Y no terminar pensando lo contrario. Como resultaría en la provincia de Los Ríos, donde el pleno del CNE, con base en sus últimas decisiones, estaría sepultando la confianza de la mayoría de fluminenses en las urnas.

Razones: haber cambiado Diana Atamaint (PK) y Esthela Acero (AP) en pocos días su criterio en algo que en el fondo resulta lo mismo. En ambas los derechos de todos los sujetos políticos motivaron el 3 de abril una prórroga de diez días para los escrutinios de las impugnaciones en esta provincia tras dejar insubsistente una furtiva acción de alguien afanado por sellar el triunfo de sus afines.

Pasados 6 días, luego de llegar al pleno un oficio de la alta jerarquía socialcristiana impugnando lo actuado, las dos consejeras revirtieron en votación lo hecho devolviendo a la indefensión a quienes en primera instancia sustanciaron defender y dieron por aceptado lo anteriormente cuestionado.

A esto se le sumó un suceso digno de la pluma de Agatha Christie. En la bodega electoral de Babahoyo se habría tejido un fraude contra los socialcristianos que al atender lo burdo del delito, cronología, declaraciones y relaciones de los implicados, salta la duda si pretendían realmente afectarlos.

Esta duda se sostiene más aún cuando justifican sellar cuestionados triunfos en varios cantones y otras dignidades con base en el presunto fraude acontecido en específicas urnas de un puntual cantón. Delito electoral que al pleno del CNE poco le interesaría esclarecer, vale acotar.

De esta forma va concluyendo en Los Ríos la disputa entre quienes reclamaban transparencia y los que defendían la opacidad del escrutinio debido a un oportuno “fraude” a la medida de los “virtuales” triunfadores. (O)