Los presidentes desnudos

- 08 de abril de 2020 - 00:00

l feroz covid-19, que ha infectado a 1,2 millones de personas en el mundo y ha causado la muerte de más de 68.000, es como el niño de la fábula de El rey desnudo, quien, sin pudor, tapujos ni remordimientos, apunta con el dedo a la autoridad y dice, en voz alta y clara, lo que otros no se atreven.

La historia escrita por Hans Christian Andersen en el siglo XIX trata de un rey que, aunque generalmente gentil, se preocupaba más por cómo era visto y lo que decían de él que por lo que realmente era. Así, el rey, preocupado por su apariencia y embriagado por su imagen pública, contactó con unos estafadores que, aprovechando su debilidad, le hicieron creer que le confeccionaron la indumentaria más extraordinaria del mundo, pero que solo los más listos y fieles podrían verla.

El rey, convencido de que no era estúpido y que la nueva indumentaria lo hacía irresistible, inmune, desfiló ante sus fieles súbditos, acostumbrados, como es común, a no contradecir a las autoridades. Y entre la multitud, un niño, con espontánea claridad y crudeza, dijo en voz alta: “El rey está desnudo”.

Hoy, el letal virus no solo muestra al desnudo las deficiencias y abusos de los modelos económicos que rigen al mundo, sino que también tiene el poder de mostrar al desnudo a todos aquellos hombres y mujeres que caminan vestidos con la “extraordinaria indumentaria del poder” -como el monarca desnudo de la historia infantil, habitualmente más preocupados por como son vistos que por lo que son y realmente hacen.

Todos los jefes de Estado y de Gobierno del mundo están desnudos ante la crisis del coronavirus, sin importar el tamaño de la nación, o si son neoliberales o comunistas, demócratas o autoritarios, conservadores o populistas; en esta hora de la verdad se exhiben como son.

Todos ellos tienen un común denominador: menospreciaron la pandemia y ahora deben enfrentar los costos humanos, económicos y políticos de esa decisión. En particular, la irresponsabilidad verbal y activa de algunos ha contribuido a que la crisis sanitaria se agrave en sus países. (O)

*Tomado de la DW

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