“Prensa corrupta”

- 13 de octubre de 2019 - 00:00

El jueves en la noche salía de su trabajo de pasantía una joven estudiante universitaria. Es casi una niña que mira con ilusión la profesión que practica para un canal de televisión nacional en Quito. La jornada se había terminado, la pasante dejaba sus funciones y se despedía de sus compañeros. Mientras caminaba un hombre se aproxima, la veja vilmente, cobardemente, canallescamente, la asesta varios golpes en la cara y cuerpo, la niña se cubre, no sabe qué sucede. El agresor repite varias veces mientras la asalta y al huir del lugar: “Prensa corrupta”, “prensa corrupta”. ¿En dónde nace ese odio por la comunicación y por los comunicadores?

En las calles hay una cierta sensación de rechazo por el periodismo, pero hay centenares de medios tradicionales, digitales, comunitarios, alternativos, locales, internacionales, pluralistas, golpistas, y todos buscan cumplir con su trabajo en medio de vejámenes, peligros y dificultades. ¿De quiénes nos enteramos de lo que está sucediendo si no de estos mismos periodistas?

Sin periodismo profesional, con sus errores, contradicciones y dificultades, no hay democracia. En esta crisis, la agresión constante a este trabajo nos está conduciendo a atemorizar a los periodistas para que no desempeñen su labor y está creando un espacio de acefalía anticívica para que se imponga la especulación, la manipulación, la mentira y la barbarie.

Tras una década de insultos reaparece el mismo discurso de odio sembrado por años: “Prensa corrupta”, “prensa corrupta”. ¿De dónde salen esos golpes que acentúan el conflicto entre ecuatorianos, el estado de guerra permanente y los resentimientos sociales? Procede de los que quieren recuperar el poder y se extiende en quienes protestan, sin advertir que caen en el error de profundizar una brecha de rencores vomitada por años de la boca de quienes negaron siempre que una democracia no es posible sin una prensa profesional. (O)  

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