Personas, producción innovadora y creadora

- 23 de noviembre de 2018 - 00:00

La clave de la innovación y la creatividad es tener altos objetivos finales, aun sin saber cómo hacerlo, conectarse con la intuición unida a la perseverancia, aparecen soluciones en el proceso de la vida y trabajo motivado por lo que se quiere alcanzar.

Lo importante es salir del camino aburrido, de hacer cosas por rutina porque así se lo venía haciendo. En este caso el trabajo se convierte en un purgante, como algo desagradable, que se está esperando a qué hora termina, para comenzar a vivir. En cambio, cuando amamos lo que hacemos, deja de ser trabajo, vivimos intensamente esos momentos y no importa el tiempo que transcurre.

Una persona, organización, comunidad y país que no se innovan terminan en decadencia y son superados por otros. La dirección innovadora motiva en los demás. La persona innovadora y creadora choca con el medio cultural y las costumbres obsoletas establecidos durante mucho tiempo.

La capacidad innovadora y creativa es patrimonio de todas las personas, aunque muchas veces se encuentra bloqueada o adormecida por patrones y mandatos conscientes e inconscientes inducidos por un ambiente familiar, escolar y cultural represivo.

Las habilidades o cualidades de las personas y comunidades innovadoras y creativas son las siguientes; observación consciente y sensibilidad para identificar problemas; cuestionamiento de los hábitos, procesos y organizaciones; producir nuevas ideas y combinarlas; y la experimentación.

Desde el punto de vista productivo, el desarrollo de la innovación y la creatividad en las personas es la actividad más importante de un sistema verdaderamente educativo, en el trabajo y el porvenir de los grandes problemas de la humanidad y del planeta.

Innovamos y creamos nuevos pensamientos, creencias y hábitos diferentes de los aceptados. La innovación y la creatividad son asuntos de vida o muerte: la asumimos todos o quienes no lo hagan llevarán una vida mediocre y con muchas privaciones. (O)