El Telégrafo
El Telégrafo
Ecuador/Vie.7/May/2021

Columnistas

Tendencias
Historias relacionadas
Alicia Galárraga

Pedofilia, la otra pandemia

21 de febrero de 2021 00:00

Emilia (nombre supuesto) es una adolesecente de 13 años que vive en Quito. Antes de marzo del 2020, montaba bicicleta, patinaba en el parque y salía a pasear con su mascota, un labrador color canela. Ha transcurrido casi un año y Emilia no puede retomar sus actividades recreativas con normalidad. La pandemia del covid-19 sigue cobrando vidas y todavía no es seguro que Emilia realice estas actividades al aire libre.

Como alternativa, Emilia navega por Facebook, Tiktok e Instagram. Un día, Emilia publicó en Facebook que le gustaría adoptar un gato. Pese a que el comentario era privado, recibió por mensaje interno la respuesta de un hombre que ofreció regalarle el gato. Con este anzuelo, el pedófilo logró acercarse a la adolescente. El hombre le pidió a Emilia fotos de ella. Los requerimientos subieron de tono hasta que le exigió fotos desnuda.

Si se negaba, amenazó con publicar en páginas pornográficas las fotos que Emilia le envió con anterioridad. La madre de Emilia se percató de lo sucedido y borraron las cuentas de la adolescente. Según la Word Wide Web Foundation, en un estudio del 2020 que incluyó a Ecuador, el 52% de niñas, adolescentes y mujeres jóvenes sufrió acoso en línea que incluía mensajes amenazantes, acoso sexual y distribución de imágenes privadas sin consentimiento.

El mismo estudio reporta que el 64% de encuestadas conoce a alguien que ha sido víctima de acoso en línea. Por lo tanto, al 30% le preocupa correr la misma suerte. El documental Pedófilos 2.0 que se estrenó en el portal Documaniatv.com en enero de este año, afirma que cada segundo, 750.000 depredadores sexuales estarían operando en internet alrededor del mundo. Para captar a sus víctimas, utilizan redes sociales o foros que parecen inofensivos.

Por su parte, Fiscalía señala que en el 2020 recibió 203 denuncias por acoso virtual a menores de edad. De comprobarse el delito, los implicados enfrentarían penas de entre uno a tres años de privación de libertad. Ante esta realidad son los padres y las familias los primeros responsables en supervisar las conexiones e interacciones de sus hijos en la red. La pedofilia es la otra pandemia y el internet facilita que los depravados sexuales cometan sus fechorías.