Participación ciudadana y control social

- 06 de diciembre de 2017 - 00:00

A diferencia de lo que se afirmó en la reunión en una hostería de Esmeraldas, la inmensa mayoría de AP, incluidos los bolivarianos-alfaristas, afirma, con razón, que la pregunta 2 de la consulta popular es la más importante. Se refiere a la necesidad de observar a plenitud, como manda la Constitución, la función de Transparencia y Control Social.

En efecto, en ella están las bases para la construcción del estado democrático, que no ha sido observada debidamente. Ha habido muchas falencias, insuficiencias y malos procedimientos, para ejercerla y organizar el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), que es el ente responsable.

Por ello son sumamente débiles la “organización popular” y la “participación ciudadana”, bases para la construcción del “poder popular”; y altamente deficitaria la tarea de evaluación de las políticas públicas, tanto a nivel nacional como sectorial; por tanto, no ha habido contundencia en el “control social” respecto al cumplimiento de programas, por parte de las entidades y organismos del sector público y de las personas naturales o jurídicas del sector privado que prestan servicios o desarrollan actividades de interés público, las que deben realizarse con “responsabilidad, transparencia y equidad”. No existen verdaderos mecanismos para el efecto ni adecuadas veedurías ciudadanas.

Fracasó el objetivo de “fomentar e incentivar la participación ciudadana, de proteger el cumplimiento de los derechos y combatir la corrupción”; en consecuencia, hubo lo que hubo, en tantos casos, incluido el del excontralor, representante de una de las entidades que integran la función, envuelto en la vorágine de la corrupción; por cierto que fue imposible la articulación de un plan nacional de lucha contra ella.

Todo esto justifica a plenitud el Sí en todas las preguntas de la consulta del 4 de febrero próximo. No hay, en consecuencia, ningún golpe de Estado, como el domingo pasado se afirmó en dicha hostería, en nombre de una espuria convención, que lamentablemente divide más a Alianza PAIS, que hay que, definitivamente, democratizarla. (O)