Para alcaldes principiantes…

- 02 de mayo de 2018 - 00:00

Y a la medida de sus posibilidades, completo la etiqueta. Ustedes serán mayoría en 2019, por eso este jazzman se pone de agencioso y recomienda estas ideas con sus kilitos o quilates; peso y calidad infaltables. La naple. Este breviario es para mujeres y varones. También para barones, porque los habrá con pedigrí. En la campaña electoral hablé de todo, menos de los límites y alcances del cargo, la experticia caradura dice que aquello no interesa a las masas. ¿El Cootad? ¿A quién le interesa ese saco de letras? Además, no hay ninguna aplicación referencial en su smartphone. Ya lo dice la Ley de Murphy: si algo va a salir mal, pues saldrá mal. Usted se la saca de encima con la clásica explicación futbolera: es principiante, paciencia.

Trace la línea desde el principio: saco y corbata. ¿Por qué? Hasta el sol de este miércoles no sé para qué rayos sirve vestirse así, cuando en la campaña electoral se anda en camiseta, bluyín y se queman los tenis diciendo que se es igualito al obrero de dos mudas. Como es amateur en el cargo, bien vale la distinción, aconseja la asesoría de imagen. El día de la posesión, antes de la rumba, culpe de todos los males habidos y por haber a quien sale de la alcaldía y durante dos años ese será su principal oficio. Y si alguien le dice que “esa nota ya cansa”. No olvide el mantra del principiante: “Nadie nace sabiendo”.

Después del peloteo de calentamiento, invierta en alguna obrita, aproveche para mostrar el fin del principiante y el comienzo del experto. El día de la inauguración hable hasta más no poder de su know how (estas rarezas impresionan) y coloque un inmenso letrero, no importa si daña el paisaje; para usted, consagra su bien hacer. Eso sí, no se meta en temas serios, por ejemplo, el empobrecimiento de la gente, la mala educación en su cantón o el desempleo; sáquesela de encima: culpe al Gobierno de las alturas. Ese sonsonete amortigua el descontento popular. Bacán, se consumieron los dos mil caracteres. (O)