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Xavier Guerrero Pérez

Oportunidad histórica, presidente

Ante las potenciales acciones judiciales y legislativa que el mencionado funcionario deberá hacer frente, creo que es momento de actuar en pro de que en la patria avance la vacunación a la velocidad que los contagios del nuevo coronavirus -y las variantes- se dan.
22 de febrero de 2021 00:00

Políticamente hablando, su gobierno se acorta. Faltan cerca de tres meses para que usted, señor presidente Lenín Moreno, entregue la administración política del Ecuador (a quien llegue a Carondelet, por voluntad popular) e imponga la banda presidencial (como lo ha asegurado). Es altamente probable que usted se haya preguntado: ¿Qué puedo hacer en el tiempo que queda? Bueno, desde mi óptica de académico en formación me permito ayudarle un poco:

1) Inyecte mayor tranquilidad ciudadana: hay veces que nuestras acciones, legítimas sin duda, y que probablemente las concebimos desde la recta intención, terminan generando inquietud, no por que así lo deseamos o lo hayamos querido, sino por la racionalidad humana de quien confiamos. En específico, me refiero al actuar de su Ministro de Salud. Presidente Moreno, sabrá Dios y usted qué lo motivó a nombrar en el cargo al doctor en Medicina Juan Carlos Zevallos. Decía Abraham Lincoln: “Si estuviéramos en su lugar, señor presidente, tal vez hubiéramos hecho lo mismo”. No es criticable por esa designación. Sin embargo, y ante las potenciales acciones judiciales y legislativa que el mencionado funcionario deberá hacer frente, creo que es momento de actuar en pro de que en la patria avance la vacunación a la velocidad que los contagios del nuevo coronavirus -y las variantes- se dan. Es decir, rápidamente. En esos espacios que usted tiene de “soledad del poder”, le solicito escuche esa voz que le dice: “llámale al Juan Carlos y dile: creo que no puedes por alguna incomodidad; “da chance”, hermano”. Nosotros necesitamos serenidad y confianza para seguir viviendo en medio de las dificultades, señor presidente.

2) Nada es para siempre; usted, señor presidente, lo ha aseverado, hablando del ejercicio público. Recuerdo que una alta funcionaria estatal en una cena privada me dijo: “Esto es coyuntural, Xavier”. Le digo esto dado que quienes hoy no están en su gobierno (salvo raras excepciones), “ayer” se comportaban una actitud de alta arrogancia, claramente insoportables, y con nula empatía con quienes les financian el sueldo: los mandantes. Fui funcionario de nivel jerárquico superior, siempre tuve en mente que era un humilde vehículo de atención y no el eje, y que el “cargo” me endiose. Señor presidente, estimo hay que hacer cambios, y usted puede optar por quienes “le recomienden” con ego de gigantes, o designar “de jodido” a quienes inclusive está(mos) dispuestos a “mojarse el poncho” ad honorem. (O)