¿Nueva forma de fascismo?

- 05 de noviembre de 2018 - 00:00

El fascismo de hoy se presenta en formas distintas a las que se conocieron a lo largo del siglo pasado. Ahora lo vemos a diario en las redes sociales en la interacción entre cibernautas, en espacios políticos, académicos, periodísticos, incluso en discusiones de amigos.

Este nuevo modo de fascismo se expresa acabando discursiva y simbólicamente con la persona del otro, el que no profesa la misma manera de pensar de uno mismo. Los ataques cobran vida en los monstruos de la censura, en las argucias retóricas o en los victimismos que obviamente van de la mano con la ignorancia. Abrazar estas estrategias es ridículo y quien lo haga no está a favor de las libertades o los disensos.

Cualquier tipo de diferencia en conceptos tiende a sacudir el panal de la corrección política y de los dogmatismos muy bien edificados.

Con esto los temas tabúes vuelven a acorazarse, pero también van creándose otros mientras forjamos las cotas de malla censuradoras entre nosotros: los sujetos parlantes y a la vez parlanchines.

Entonces, desde nuestra ideología que ocasionalmente planteamos como “la verdadera” o “la mejor” y en donde se profesaría libertad, igualdad, derechos, “verdad”, inclusión, etc., se llevan a cabo proyectos discursivos que implican todo lo contrario de lo que se predica. No se han preguntado ¿por qué?

En resumen estamos ante la asunción del amor a una forma de poder muy particular, la de tener la razón con el fin último de imponer una verdad. Es la característica fundamental que define a la autoridad o al que persiga construirse como una.

La respuesta para vencer estos vicios es el regreso a la ética, la que parece ser dejó de estar en las mallas curriculares. Una ética que se oponga a las contradicciones con que las ideologías que profesan una cosa para hacer otras, se establecen.

Hoy cualquier novedad planteada con claridad puede ser tomada como ofensa y la corrección política persigue con la censura y solicita el disfraz de las palabras blandas que colman. (O)