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Xavier Guerrero Pérez

“New Amsterdam”

01 de marzo de 2021 00:00

La serie de TV “New Amsterdam” (basada en el Hospital Bellevue, en New York; el más antiguo de la ciudad) básicamente trata las vivencias que un médico relativamente joven experimenta a partir de que es contratado para dirigir el “megalondon” Hospital público estadounidense New Amsterdam. Pero ¿Dónde está “el sabor”? Bien, el flamante director toma la decisión de ubicar como eje de su gestión a “los pacientes”. Esa es su prioridad: el salvar vidas. El dinero ni siquiera aparece en la historia.

Su primer día como director se dirigió al personal médico para (pragmáticamente) ponerse a sus órdenes, pero desde la perspectiva de brindar una atención de alta calidad, con cercanía y con empatía a los pacientes; les preguntó a sus colegas: ¿Cómo puedo ayudar?, abandonando la retrógrada figura de quienes al llegar a ser jefes tontamente creen que implica ser “mandón y sobrado”.

Pese a tener limitaciones presupuestarias, despidió prácticamente a todo el equipo de cirujanos cardiotorácicos, aunque eso significaba no contar con importantes ingresos para el hospital. La razón: ellos tenían altos índices de cirugías realizadas. Solo un cirujano no tenía esos índices y fue ratificado. Motivo: el médico recontratado lo dijo: “Me encanta la cirugía, pero hay quienes no la necesitaban”. En esa misma línea, cuestionó a quien “más vivía haciendo gira de medios so pretexto de conseguir fondos para el Hospital” a que abandone ese hábito y asuma el rol para el cual se formó en la universidad: preocuparse por sus pacientes.

Es consciente de que ese anhelo de “dar prioridad absoluta a los pacientes” también requiere contar con médicos alineados con dicho querer. Es por eso por lo que no solo imparte directrices a su personal, sino también confía en quienes le rodean y les hace notar que “son un equipo”, encomendándoles lo más preciado: “las vidas”. Así, estimula a todos a que el trato con los pacientes sea: disponible, sensible… con calor humano.

Cuánta tristeza me embarga al contrastar lo que veo en “New Amsterdam” con la realidad de nuestras sociedades: casas de salud donde lo primero que piden -obligatorio- es “la tarjeta de crédito” para atenderme, aunque esté “medio muriéndome”; médicos que al acudir a consulta no responden el saludo y están hipnotizados en el teclado de un computador; especialistas que viven para atender a más personas en el menor tiempo posible (consulta cara), donde la cirugía es la regla sin una evaluación seria de cada caso…

New Amsterdam, ¿Una utopía? (O)