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Lautaro Andrade

Neisi Dajomes, la joven que afrontó la vida con valor

01 de agosto de 2021 23:39

Aún no lo asimilo. Por más que sabíamos que esto iba a ocurrir, que confiábamos en sus capacidades y en el talento innato de esta joven amazónica de 23 años, verla gritar de emoción luego de levantar una pesadísima barra del doble de su peso, conmueve.

¡Lloraste NEISI y nos hiciste llorar a todos!. En el momento más importante de tu vida, en el instante en el que todos los reflectores apuntaban hacia tu grandeza, decidiste subir al Olimpo. Allí estaba tu madre y hermano.

Lo hiciste con un simple gesto: Abriste el puño de tu mano, lo enseñaste ante la cámara y le recordaste, a los que no lo sabían, que eras capaz de levantar hasta un edificio porque esa mano no estaba sola, porque tus dos ángeles te daban la fuerza para cargar lo que sea. Tu medalla es para ellos, no queda duda.

Y es entonces cuando uno piensa en lo que has logrado y hecho luego de tantos golpes. Estuviste junto a tu madre durante toda su enfermedad, dejaste el deporte por cuidarla. Ella te pidió que no lo hicieras. Asumiste la responsabilidad de criar a tu hermana menor. No solo fuiste su apoyo sino que su inspiración para ser la próxima medallista olímpica (lo será). Y cuando la vida seguía su rumbo, perdiste también a tu hermano Javier.

Pero te recuperaste de esas adversidades, seguiste entrenando con fuerza, sacaste la energía necesaria para alcanzar el éxito. La lección es evidente, no hay mejor ejemplo de que a los problemas se les gana con valentía. De que el dolor que sentimos se puede convertir en adrenalina.

A todos nos han pasado esas ocasiones en las que creemos que se nos acabó el mundo, que la vida se arruinó, que estamos en el fondo de un profundo pozo y todo alrededor es oscuro. Es así, cuando abogo a que recordemos a NEISI DAJOMES. A esa jovencita que respondió a los azares del destino con valor.

Si algo aprendimos hoy de ti, NEISI, es eso. Afrontemos la realidad siempre en busca de soluciones, de positividad, de buena cara. Cuando nos hayamos levantado de los problemas y sintamos que estamos levantando el peso de nuestras propias vidas, tampoco olvidemos a ese dolor que nos impulsó y queda como tinta sobre la piel.

Gracias NEISI, ¡Por más personas como tú!

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