Déjame decidir

- 10 de noviembre de 2018 - 00:00

¿Cómo es posible que las mujeres, en el siglo XXI, sigamos luchando por tomar decisiones sobre nuestro cuerpo, como si fuéramos seres humanos de segunda, ciudadanas de segunda categoría? En 50 años, seguramente, será increíble para la gente que esta lucha haya tenido lugar y haya tenido detractores.

Así como los hombres y las propias mujeres dudaron, en su momento, que las mujeres pudiéramos ingresar en las aulas universitarias, fuéramos capaces de tener derecho al voto, o pudiéramos terciar en candidaturas políticas -cosa que hoy nos parece risible y asombroso-, de la misma forma las generaciones futuras se sorprenderán de que la mujer no haya podido decidir sobre su cuerpo, y lo haga el Estado, el marido o la Iglesia.

Pero así es ahora, por ello esta es la lucha que nos toca librar a las mujeres hoy, para que nuestras hijas y nietas ya no tengan que vivir el infierno de tener que parir hijos de violadores, de abortos clandestinos, de tener que criar hijos fruto de esta violencia patriarcal.

Y es que acá las mujeres ecuatorianas estamos organizadas midiendo nuestras fuerzas, y así, aunque sería de justicia, no vamos por todo: la despenalización total del aborto. En la lucha actual la consigna es despenalizar el aborto por violación. Cierto que a un feminismo maximalista suena a poco, pero hay que ir paso a paso. El aborto por violación ya fue permitido en el país hace 70 años, pero solo para las mujeres “dementes o idiotas”, puesto que se pensaba que solo ellas podían ser violadas.

La violación no es algo ocasional en el país como se cree, 14 mujeres son violadas diariamente, de ellas entre 5 y 30% resultan embarazadas. En el país existen 380.000 mujeres violadas. La despenalización del aborto por violación implica dejar decidir a la mujer si interrumpe o no su embarazo. La píldora del día después no está al alcance de todas las mujeres violadas y se sabe que el trauma que causa la violación impide que las mujeres reaccionen de forma inmediata.

El Comité de Naciones Unidas ha solicitado durante múltiples ocasiones a Ecuador despenalizar el aborto por violación. El 66% de la opinión pública en el país apoya la despenalización por violación.

Las condiciones están dadas para poder legislar de acuerdo a derechos humanos, salud pública y el sentir ciudadano. (O)

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