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Ecuador/Sáb.18/Sep/2021

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Rosalía Arteaga Serrano

Monedas chatarra

16 de marzo de 2021 00:00

La preocupación porque se mantenga el sistema de dolarización en el Ecuador, lo que, de alguna manera ha garantizado la estabilidad económica del país, manteniendo la capacidad adquisitiva de los ecuatorianos, aún los de las economías más precarias, ha hecho que uno de los temas constantes a lo largo de las campañas electorales de los últimos años, sea el que tiene que ver con la sostenibilidad de la dolarización.

Y, claro está, este signo monetario que fue implantado en circunstancias extremas, cuando contábamos con una moneda nacional, el sucre, que se había devaluado hasta alcanzar la cifra de 25.000 sucres por dólar,  sirvió para detener la impresionante escalada inflacionaria en la que nos encontrábamos, así como para garantizar el que se pueda mantener una tranquilidad en lo relacionado a la utilización de monedas que se utilizan como mecanismo para tapar los grandes huecos que gobiernos irresponsables le hacen al erario público, que tratan de llenarlos con lo que algunos estudiosos han llamado “monedas chatarra”, es decir remedos de moneda, que utilizan como un sustituto de lo que deberían ser monedas nacionales fuertes y confiables.

En este sentido, la preocupación que muchos tenemos por declaraciones irresponsables e intenciones perversas, que salen a relucir de tanto en tanto, es totalmente válida, tiene que ver con la supervivencia de esquemas que permitan progresar, pensar en el futuro, planificar y no caer en situaciones tan precarias y clamorosas como las que vive el hermano país de Venezuela, la patria de Bolívar y de los bolívares, moneda que no vale nada, como lo comprueba la reciente emisión del billete de un millón de bolívares, que representa tan solo 53 centavos de dólar.

Con ese billete de 1.000.000 de bolívares no se puede comprar ni un caramelo, pronto servirá para empapelar cajitas, como souvenir, o como curiosidades que algunos coleccionistas quieran mantener, como un recuerdo de una economía insostenible y por ende con los millones de venezolanos abandonando su país, en el que no pueden tener una vida digna, conseguir un empleo o mantener una familia.

Por eso hablamos también de monedas chatarra, cuando escuchamos que se quiere meter la mano al Banco Central del Ecuador para pagar unos bonos demagógicamente ofrecidos, y se pretende dejar sin respaldo los depósitos de los bancos privados, o de los organismos autónomos. Y se habla, de una manera demagógica, de dinero digital que, al no tener ninguna base, se devaluará de manera veloz y dejará a sus poseedores con las manos llenas de chatarra.

La necesidad de actuar con seriedad en un proceso electoral debería ser el denominador común, pero desafortunadamente no lo es, por lo que el peligro es real si no se asume la decisión de votar con absoluta responsabilidad, amor por la patria y un sentido de previsión para el futuro, que es indispensable si queremos mantener la esperanza de un futuro viable y de una patria que pueda sustentar a sus hijos.

No caigamos en la oferta barata de una moneda chatarra o de bonos para un millón de familias, que significará, como lo decían los abuelos en algo así como “pan para hoy, hambre para mañana”.

 

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