Modelo de gestión DPV (Dirección por Valores)

20 de marzo de 2012 - 00:00

El sindicalismo irresponsable practicado por las cúpulas gremiales, que han buscado prebendas más que beneficios, por su incoherencia, ha  provocado que los empresarios se defiendan de  estos abusos, con el modelo de (Tercerización/ Outsourcing+ Globalizacion) que, teniendo fortalezas, también tiene debilidades, como por ejemplo: el fomento de la falsa industria y la explotación laboral en los países emergentes, que por pagar la hora de trabajo entre $0,60 a $1,8 vs. la hora en vez de €12 o $9 se maximizan las ganancias de los fabricantes  y se genera la espiral de desempleo laboral en los países de origen, con todas sus trágicas consecuencias.

Nuestra propuesta es la siguiente:

1) Recuperar las bondades del modelo cooperativista, fortalecido con la agremiación y asociatividad, para robustecer a los productores pequeños y convertirlos en emprendedores-empresarios, eficientes, capaces de satisfacer a los mercados internos y externos. Además, reducir importaciones e incrementar las exportaciones.

2) Estamos proponiendo la creación de la ISO 30.000 (CCC: Colaboradores, Corresponsables con los Clientes), para que exista simetría con la ISO 26.000 de (RSE) y administrar las empresas con el modelo de Dirección por Valores (DPV) y mejorando la regulación del Estado.

3) Aplicar la multilocalización de industrias, optimizando los beneficios de las economías emergentes, sin explotación laboral; lo más importante: no cerrando fabricas ni desempleando personal en su país de origen, como lo han hecho las grandes empresas transnacionales de marcas.

4) Flexibilizar los marcos jurídicos, para que la administración, en épocas de crisis, pueda reducir salarios, recortar beneficios, como parte del proceso de sacrificio para evitar males mayores.

5) Toda crisis tiene costo y no es posible salir de ella gratis. Los sacrificios son equitativos, el modelo cooperativista ofrece esa flexibilidad de gestión empresarial.

En España tenemos el exitoso caso del Grupo Mondragón, que es la cooperativa combinada, de ahorros, créditos e industrias, más grande del mundo y cuenta con 85.000 empleados, 14.500 funcionarios repartidos en 62 plantas y 19 países del mundo; tiene universidad propia con 9.000 alumnos, donde seleccionan talentos, para abastecerse de colaboradores eficaces, en plena crisis de la UE. Es evidente que están haciendo bien las cosas. La clave es reaprender.