La miseria espiritual de los más ricos

- 22 de junio de 2018 - 00:00

Los países van en el camino de la destrucción debido a que los millonarios y los más ricos actúan como si fueran los más pobres, no pagan impuestos ni los intereses en mora, incluso piden que les perdonen sus deudas (remisiones económicas), aranceles, tasas y más contribuciones a los municipios y gobiernos centrales; además, pagan sueldos mínimos y falta de solidaridad con los que sufren más necesidades.

Perdonar o condonar deudas (remisiones económicas) de parte de las instituciones públicas a los grandes comerciantes, empresarios y los más ricos constituye una vergüenza, una falta total de equidad. Si las personas o empresas deben decenas de miles, centenares de miles o millones de dólares es porque sus ingresos o las ganancias han determinado esa contribución a la comunidad y país en los que viven. Es imposible que esas deudas las tengan los más pobres. Es viveza criolla, una conducta poco ética y una bancarrota espiritual que los que tienen cómo pagar sus deudas no lo hagan.

El espíritu es la cualidad más alta de todo ser humano donde se encuentra la relación de amor con uno mismo, los demás y el universo, independientemente de la religión que cada quien tenga o no. Los valores espirituales son bienes inmateriales, como el amor al prójimo, la caridad, la solidaridad, la esperanza, la fe, el afán de servicio, el agradecimiento, el ser una persona virtuosa, una persona intachable y ejemplo trascendente para las futuras generaciones.

Las personas que tienen elevadas cantidades de dinero y no les gusta pagar sus deudas, impuestos y contribuciones tienen una hipertrofia económica y una atrofia espiritual.

Solamente falta que los más pobres se pongan a pedir caridad para entregar dinero a los más ricos. Los ricos que no pagan impuestos y les perdonan sus deudas, son tan pobres de espíritu que solamente tienen mucho dinero y ninguna contribución social con los más pobres y necesitados, y son los destructores de los países a largo plazo. (O)