Medidas económicas y ambiente electorero

- 14 de diciembre de 2016 - 00:00

Se debaten algunos temas económicos en medio de un panorama electoral donde nuevamente se juega el destino del país, toda vez que la derecha, apoyada con sus medios y la banca, así como con sus partidos (CREO y PSC) y gremios, quiere retornar a los viejos tiempos neoliberales de entrega del país, su soberanía y recursos, y el latrocino de los dineros públicos; y la gente de la Revolución Ciudadana y amigos que están dispuestos a defender lo que se ha logrado en toda una década, en beneficio del pueblo y de la patria, así como a fortalecer sus estructuras organizativas para, ajustando planes y metas, ejecutar nuevas reformas. No hay marcha atrás. Las cartas están echadas y el país requiere avanzar, superando las adversidades de la coyuntura, aprovechando la gran infraestructura lograda; reestructurar su modelo productivo, afianzar las políticas sociales redistributivas.

Que tenga claro la oligarquía que el pueblo busca consolidar derechos, educación y salud, vivienda, seguridad social y ambiente; seguridad ciudadana y paz. El Gobierno ha tomado medidas económicas, en el marco de la camisa de fuerza que es la dolarización, en el ámbito fiscal-tributario y de comercio exterior, así como en el control bancario y manejo monetario. A la oligarquía nada le calza. Desenfrenada e histérica, critica y reclama todo; hasta se exhibe como defensora de los pobres, de la clase trabajadora, del indigenado, a los que siempre engañó y explotó, a los que históricamente marginó, desde los mismísimos tiempos coloniales y a lo largo de la vida republicana.

Las masas populares por ello desistieron y lucharon, una y otra vez triunfaron y lograron conquistas, aunque no las necesarias para su liberación, como las del 15 de noviembre de 1922. La Revolución Juliana del 25, la Gloriosa del 28 de mayo, hasta 2007 en que toda la partidocracia junta es derrotada por las fuerzas del cambio y de la Revolución.

Recuperar equilibrios macroeconómicos en medio de un serio proceso de recesión conduce a medidas de ajustes serias, inevitables, que no es lo mismo que el tradicional paquetazo fondomonetarista.

Ningún analista serio, por más protegido que se encuentre con la banca y el gran capital, puede sostener que frente a la baja del precio del petróleo y la enorme afectación en la balanza comercial, no se debe ajustar los aranceles (salvaguardias) para atenuarla, máximo si se da en un ambiente de devaluación de las monedas de los países vecinos y de apreciación del dólar. Si la banca ha recuperado depósitos y tiene recursos ociosos en el BCE, es justo que se vean mecanismos para estimular el crédito y  repatriar el ahorro de los depositantes enviados al exterior.

Si hay ganancias especulativas con la tierra y la propiedad inmobiliaria, es justo que se ajusten las leyes tributarias para frenarla, sin afectar a la inmensa mayoría de los sectores populares y medios y que se frene la ganancia ilegitima, obtenida de malas formas por los grupos de poder, gracias a sus tradicionales amarres, mecanismos de información, etc., sobre la obra pública, especialmente en los terrenos cercanos a los aeropuertos de Quito y el nuevo de Guayaquil.

¡Son insaciables! Están en todos los frentes, se apoyan con los gringos, con las multinacionales depredadoras, con la SIP y otras ONG al servicio del imperio. Por ello hay que nuevamente enfrentarlos y derrotarlos, lo mismo en la consulta sobre paraísos fiscales, que los tiene nerviosos y hasta ofrecen, muy sueltos de huesos, 10 mil millones de dólares de inversión extranjera y un millón de empleos. Si para ello hay que vender el país,  no les importa.

Qué bueno sería que comiencen trayendo los capitales que exportaron a Panamá. (O)