Las autocríticas de la izquierda

- 29 de agosto de 2018 - 00:00

“(...) la autocrítica no es una noria”.

Mario Benedetti

Cuando hay reveses, nada más natural que autocríticas. Si la izquierda, aún más en una era neoliberal, en que la derecha no tiene nada de muy atrayente para ofrecer, sufre derrotas, claro que por lo menos parte de las responsabilidades cabe a la misma izquierda.

¿Pero cuál es el marco en que deben dar esas autocríticas? El marco inicial de los balances de la primera etapa de la lucha antineoliberal en América Latina tiene que darse en el escenario apuntado sabia y bellamente por Benedetti. Como balance en el campo popular, en el campo de la izquierda, de todas las fuerzas neoliberales. Los reveses no han cambiado la polarización fundamental de nuestra época, la que se da entre el modelo neoliberal, como proyecto capitalista para el actual período histórico, y las fuerzas anti y posneoliberales.

En segundo lugar, todo balance tiene que darse a partir del éxito sin precedentes de los gobiernos antineoliberales. En el continente más desigual del mundo, en el marco internacional de generalización de los gobiernos neoliberales, que aumentan las desigualdades y la exclusión social, los gobiernos de Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia y Ecuador han logrado disminuir sensiblemente las desigualdades y la exclusión social, a contramano de la tendencia global.

En lo fundamental, no fueron las políticas gubernamentales que han fracasado, sino la capacidad de convencimiento, de persuasión, de la izquierda en su conjunto: gobiernos, partidos, movimientos sociales. Se ha perdido el apoyo de gran cantidad de gente beneficiaria de las políticas sociales de los gobiernos. Este fue el factor fundamental que llevó al debilitamiento del apoyo popular a los gobiernos, a su relativo aislamiento y a su derrota.

Esa es la más grande autocrítica que la izquierda debe hacer. Por qué y cómo, después de lograr imponer su hegemonía al conjunto de la sociedad, la ha perdido. Pero la autocrítica, para las fuerzas de izquierda, no es solo un proceso teórico. Lo que pasa en Brasil es un buen ejemplo: cuando se decía que Lula y el PT estaban superados, fueron ellos los que han dado vuelta a la situación, no mediante una autocrítica teórica solamente, sino en la forma de acción, que  ha llevado a la recuperación de la hegemonía de la izquierda sobre la sociedad brasileña, con buenas perspectivas de victoria y de la primera superación de la contraofensiva de la derecha en América Latina. (O)