Manejo económico e hipocresía

14 de diciembre de 2011 - 00:00

El Ecuador ha sufrido la pobreza, como producto inevitable del capitalismo, que históricamente concentró en muy pocas manos  la riqueza y el ingreso, explota el trabajo asalariado, entrega los recursos naturales a las transnacionales, hipoteca el país a los chulqueros, vende soberanía, atraca los dineros públicos, subsidia a los banqueros con multimillonarios salvatajes  para sus quiebras y atracos, diseña el presupuesto para consolidar el estatus y favorecer a los poderosos, cargándole de impuestos y altas tarifas a la población.
Fue la práctica neoliberal del FMI ejecutada por los gobiernos de la partidocracia, que rifaron más de  $100.000 millones del petróleo y la deuda.

Ha sido la base histórica del subdesarrollo, marginación económica, social y política de todo tipo, discriminaciones, pérdida de derechos humanos, ciudadanos, laborales, altos índices de desempleo, subempleo, analfabetismo, desnutrición, mortalidad infantil, morbilidad, inseguridad social y ciudadana, masivas emigraciones, en suma, terrorismo económico y social, político, dictaduras y gobiernos despóticos, sometimiento al imperio.

Muchos medios y analistas ocultaron estas realidades o  buscaron formas para encubrirlas y justificarlas.
Cuando el pueblo dijo basta, eligiendo a Rafael Correa, hablaron de derechos humanos,  lamentaron la pobreza, se proclamaron defensores de las libertades, democracia y justicia, berrearon y buscaron auxilio en el extranjero.
Pura hipocresía, en realidad quieren frenar el proceso político de cambios que el pueblo apoya, incluso intentaron un golpe de Estado.

Dicen que no hay libertad de expresión, a pesar de que, en beneficio de los intereses que defienden y representan, todos los días, en cada momento, hablan y escriben, calumniando, difamando, mintiendo, desinformando.
Ahora, coléricos por la política económica del Gobierno, buscan reducir un hecho que la Cepal  reconoce, la disminución de la pobreza en el país, por el sensible aumento de la inversión social, gracias al rescate petrolero, mayor recaudación tributaria y renegociación de la deuda.

Los índices de pobreza se redujeron del 49% al 34% y la inversión creció del 4,3% al 9,3%, triplicándose el promedio por habitante entre 2002 y 2011. Esto refleja la política redistributiva, acorde con los intereses de las mayorías.
Por cierto, falta mucho camino que recorrer. En la agenda está la erradicación de la pobreza, la construcción del Sistema Económico Social Solidario, organizar a cientos de miles de productores y  facilitarles todo apoyo estatal, ejecutar una política de alianzas sostenida con los movimientos sociales y ejecutar ya la revolución agraria.