El Telégrafo
El Telégrafo
Ecuador/Lun.19/Abr/2021

Columnistas

Tendencias
Historias relacionadas
Mariana Velasco

¡Mañana será tarde!

10 de marzo de 2021 00:00

Cuando hay putrefacción, se aprecian la verdad, honestidad y decencia. Estupefacta constato que mi país navega en aguas turbulentas y poco o nada hacemos para cambiar de dirección. La pasividad colectiva parece no percibir los olores nauseabundos que permean el ambiente.

Junto con la pandemia, el fanatismo y somníferos nos aletargan peligrosamente mientras los artífices del gigantesco deterioro trabajan incansablemente para agigantar el caos, regresar al poder y a través de una Constituyente decapitar lo poco que queda de institucionalidad para limpiar expedientes que los sentencia como non santos.

En lo que va de la emergencia sanitaria, cerca de un centenar de exámenes especiales en varias instituciones públicas y docenas de auditorías en casi todas las provincias ecuatorianas por parte de Fiscalía y Contraloría, hablan por sí solas de las caras del mal como actor preponderante en la política nacional.

Lejos está el camino hacia la ética pública y más distante aún, el combate a la corrupción. Todo lo contrario; la emergencia sanitaria desnudó la gula por saquear las arcas del estado sin condolerse del sufrimiento de los más necesitados. Cada desvío de recursos impide el logro de objetivos y metas en salud, educación, seguridad social y vivienda.

En Ecuador, hoy se mata con saña, con astucia y a sangre fría.  Nadie está a salvo. La vida ha dejado de ser el milagro cotidiano de mayor valor. Barrios  inseguros, las calles, una trampa y las carreteras, convertidas en incógnita.

Ecuador acumula pérdidas económicas, políticas, sociales, ética pública y un débil tejido social, que evidencian falta de liderazgo y alteran la sensibilidad social y desnudan miserias políticas que ponen en riesgo la seguridad integral del Estado.

Conforme avanza la modernidad, el mal adopta nuevos rostros. Ahora, “ se arraiga en la indiferencia ante el sufrimiento de los demás o en las orgías verbales de odio anónimo y en los despliegues de insensibilidad que encontramos en internet.” (Zygmunt Bauman) Quien obedece a los íntimos impulsos que le dicta el mal, se deja dominar por el odio y la irracionalidad del instinto.

Ecuador se desmorona. ¿Qué nos ocurrió? Muchos asambleístas subastaron el honor, la justicia y nada dijimos; el ejecutivo, carente de poder para ejercer, se transformó en comodín.

Mientras el país se cae a pedazos, desde la acera de al frente miramos como los encantadores de serpientes y amanuenses del desastre, tienen la desvergüenza de presentarse como redentores.

Un llamado a mujeres y hombres capaces y dispuestos para frenar el acelerado despeñadero del país y presentar caminos de enmienda y solución nacionales. Dejemos de ser ajenos a lo público o carentes de óptica cívica para mirar más allá. ¡Despierta, Ecuador, mañana será tarde! (O)

Te recomendamos

Las más leídas