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Ecuador/Sáb.31/Jul/2021

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Tatiana Hidrovo Quiñónez

Manabí en las elecciones

18 de febrero de 2021 00:00

Manabí sigue siendo una región singular en términos electorales. La provincia-región ha tenido comportamientos políticos propios desde la Independencia con énfasis en la gesta alfarista (S.XIX). Muchos analistas reducen la explicación a la hipótesis de un fenómeno clientelar o populistas, concepto reducido equivocadamente a una simple reacción emocional activada por un caudillismo.

Desde el retorno a la democracia en 1979 la provincia fue bastión de partidos opuestos: Partido Social Cristiano y Partido Roldosista. A partir de 2006 Manabí expresó progresivamente su apoyo al proyecto de la Revolución Ciudadana. En estas últimas elecciones, nuevamente se ha distinguido por ser la provincia con mayor votación a favor de esa tendencia, que ahora participa por medio de UNES, consagrando a su favor el 52.22% (CNE: 12 de febrero).

Al mismo tiempo se reveló en Manabí un grupo de votantes que se expresaron a favor de un manabita postulado por SUMA (4.41%) y el outsider Hervas de la ID (12.56%), una verdadera sorpresa aún más en la provincia. Ese conjunto afín suma un total de 17.37% de votos y representaría a un segmento medio y juvenil. La alianza CREO-PSC sólo alcanzó el 14.74%, y Yaku Pérez de Pachakutik, el 6.05%.

Manabí es una región periférica compleja con una población dispersa y contrapesada. Hay lugares como Jaramijó, localidad ancestral, donde la forma de votar es casi unánime, indicador de una fuerte cohesión social y parental relacionada con una especialización productiva. El elemento del parentesco extendido juega en el tablero también en otros lugares: muchas familias de sector medio deciden su voto en conjunto y en función de las opciones reales para solucionar sus problemas de sobrevivencia, o a partir de la sugerencia del miembro que tiene oportunidad de escalar por medio de la cadena de amigos. Otros grupos siguen a los líderes barriales o parroquiales u obedecen en calidad de subalternos, con el fin de mantenerse articulados a un micro sistema y por su intermedio a las cadenas dominantes de poder, que determinan la circulación monetaria.

En Manabí el voto no es, en general, un fenómeno individual ni ideológico, sino más bien de tipo corporativo, además reflejo de un pacto. Su gente no vota sólo en función de emociones, como se cree, sino en función de unos objetivos prácticos que buscan realizar usando las cadenas más próximas de poder.

 

 

 

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