Los problemas de Rafael Contigo Siempre

- 19 de agosto de 2016 - 00:00

El colectivo Rafael Contigo Siempre (RCS) logró recolectar 1’248.000 firmas, 300.000 más de las necesarias para iniciar el proceso de consulta popular para permitir la reelección indefinida de los candidatos que ya cumplieron sus dos períodos permitidos por la Constitución, previamente a las enmiendas el año pasado. La algarabía y el triunfalismo mostrado por sus voceras, Pamela Aguirre y Stephania Baldeón, en la entrega oficial en el Consejo Nacional Electoral (CNE) eran justificados. Y si bien la meta inicialmente planteada, allá por febrero, de recolectar 3 millones de firmas no fue alcanzada, hacer lo que hicieron, en el tiempo que lo hicieron, con los recursos que dicen que lo hicieron, es digno de admiración, así sea únicamente por su capacidad y eficacia organizativa.

Pero no estoy completamente convencido de este éxito. Y no lo estoy, por dudar tanto del proceso, como de la dimensión idiosincrática en la que se basa el colectivo para motivar esta consulta.

La otra experiencia de esta magnitud que viene a mente sobre un proceso de consulta popular es la de YASunidos. La agrupación debía reunir 583.234 firmas. YASunidos presentó 856.704 registros, de los cuales autoeliminó cerca de 100.000 por diferentes motivos. De esos 750.000 el CNE solo aceptó 360.000, es decir, anuló 52% de las firmas. Puede que el proceso de recolección de YASunidos haya sido particularmente desorganizado, pero en otros dos procesos (en el caso de revocatoria de mandato de Ernesto Estupiñán, alcalde de Esmeraldas, y de Humberto García, alcalde de San Vicente) que fueron inicialmente rechazados por el CNE, el número de firmas anuladas fue del 53% y del 43%, respectivamente (no hay, o no pude encontrar, información sobre los procesos exitosos).

Ciertamente estoy viendo solo procesos fallidos, y estos pueden tener algo en común (su falta de organización, por ejemplo). Pero si esto sirve de alguna referencia, las firmas recolectadas por RCS puede que no alcancen. Si el CNE anula el 30% (que parece razonable) de los registros, no alcanzaría para llegar al número requerido, y si solo elimina el 25%, estaría llegando al número que necesita de manera ajustada. En cualquier caso, la decisión del CNE, justa o no, dará mucho de qué hablar, merecidamente o no.

Por otro lado, hay toda esa crítica que se ha hecho a la organización del colectivo RCS. Aguirre dijo que invirtió $ 3.000 que tenía ahorrados (para una maestría), que es lo más específico que llegó a decir (no hay registro de sus finanzas en su página web). El presidente Correa, en una sabatina, llamó a ‘dudar’ del financiamiento de YASunidos (del cual tampoco hay registro en su página web) y, bajo el mismo rasero, podríamos hacer lo mismo con RCS. Su capacidad movilizadora también es impresionante. La acción colectiva requiere de incentivos complejos que lleven a una persona a ser voluntaria (el costo de oportunidad siendo el ganar dinero trabajando), y que lo sea por tanto tiempo (Aguirre y Baldeón llevan por lo menos unos 45 días dedicadas a esta labor a tiempo completo).

Si incluso llegamos a dejar de lado todos estos cuestionamientos, está lo de fondo. Aguirre, en la entrega de firmas, dijo que estas eran las “verdaderas encuestas” y que “ahora tenemos patria gracias a Rafael Correa”. Wow. Él solito con sus dos manos. Así, acaban de botar a la basura lo que debió ser un proceso revolucionario ‘ciudadano’, participativo, comunitario, y no el buen talante de una persona. Y de paso, las “verdaderas encuestas” son una bofetada al resto de PAIS, aquellos que buscan la continuidad de un proceso, no de una persona. (O)

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