Los poetas bajaron del Olimpo

03 de diciembre de 2011 - 00:00

Durante medio siglo la poesía fue el paraíso del tonto solemne. Hasta que vine yo  y me instalé con mi montaña rusa. Suban si les parece. Claro que yo no respondo si bajan  echando sangre por boca y narices, nos dice el antipoeta chileno Nicanor Parra, quien el pasado jueves, a sus 97 años, fue galardonado con el premio Cervantes y sus 125 mil euros (casi 169 mil dólares)

Se sabe que en 1932 huye de su casa y estudia, merced a una beca de la Liga de Estudiantes Pobres; después cursa Matemáticas y Física y logra otra beca para Estados Unidos y luego una más para Gran Bretaña, donde, en Oxford, estudia cosmología. Pero como el físico Ernesto Sabato, es el encuentro con la literatura -Ezra Pound, T.S. Eliot, William Blake, Franz Kafka- lo mejor del viaje.

Es hermano de la folclorista y militante de izquierda Violeta Parra. Por cierto, la izquierda chilena nunca le perdonó que tomara té con la esposa del entonces presidente Richard Nixon, mientras él se declaraba ecologista. Tiene un viejo Volkswagen escarabajo.

En 1953 publica “Poemas y antipoemas”. Su originalidad para abrir nuevos senderos a la poesía está en sus “Artefactos”, donde incorpora lo gráfico y visual. Dice la crítica: “Ha asumido en la actualidad el gesto de Duchamp, quien le pintó en su época bigotes a la Mona Lisa”.

El corrosivo y cotidiano Parra dice: “No a la poesía de pequeño dios (por Vicente Huidobro), no a la poesía de toro furioso (por Pablo de Rokha), no a la poesía de vaca sagrada (por Neruda)”. Se define: “Con un rostro cuadrado en que los ojos se abren apenas y una nariz de boxeador mulato (...). Ni muy listo ni tonto de remate. Fui lo que fui. Una mezcla de vinagre y aceite de comer. ¡Un embutido de ángel y bestia!”.

En un mundo de vértigo es devoto de los clásicos: Cervantes, Shakespeare y Dante. Utiliza “el lenguaje del pueblo” y admira a Juan Rulfo. En su “Manifiesto” dice que los poetas bajaron del Olimpo y que para él la poesía no será “objeto de lujo, sino un artículo de primera necesidad”. La Universidad de Chile lo publica: www.nicanorparra.uchile.cl.
En “Preguntas y respuestas” dice: “¿Qué te parece valdrá / la pena matar a Dios / a ver si se arregla el mundo? / -claro que vale la pena / -¿valdrá la pena jugarse / la vida por una idea / que puede resultar falsa? / -claro que vale la pena”. En “Autorretrato”, donde se queja de su vida de profesor de segunda, escribe: “Y todo ¡para qué! / Para ganar un pan imperdonable / Duro como la cara del burgués / Y con olor y con sabor a sangre. / ¡Para qué hemos nacido como hombres / Si nos dan una muerte de animales!”.