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Ecuador/Vie.3/Dic/2021

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Duglas Rangel Donoso

Los muertos en la cárcel

23 de noviembre de 2021 00:53

¡Qué rara es la vida! Extraña, pasajera, brutalmente corta e inestable. Más rara es la muerte. ¿Cuándo viene? ¿Cómo llega? ¿Qué forma tiene? ¿Es pura o impura? No sabemos nada ni de la vida ni de la muerte. ¿De dónde vienen? ¿Adónde van? ¿Quién las creó? Vida y muerte: castigo u oportunidad. ¿Quién lo sabe? ¿Quien lo sabrá? Un chorro de agua fresca cae sobre la frente de los que mueren y también sobre quienes tienen la tumba abierta que espera y espera.

Vivir, siento que eso que lo único que anhelaban los asesinados en nuestras masacres carcelarias. Pero no tuvieron ninguna oportunidad de salvarse: ni sus gritos ni sus ruegos, nada los salvó. Venían a matarlos y los fulminaron. ¿Quiénes fueron? Esa masa anónima diabólica, de violencia incontenible, insostenible, indolente, infame.

Duelen los muertos y duelen sus asesinos también. ¿A quién acusará la Fiscalía? ¿Serán enjuiciados y condenados? No lo sabemos ni los muertos lo saben.

No hay paz en nuestras cárceles. La muerte está viva y todos estamos con el miedo dentro y fuera de nosotros.

¿Parará la violencia? Ahora Fito es un alma de Dios y es hasta devoto del Divino Niño. A propósito: ¿Quién liberó a su hija secuestrada? ¿Fue la policía o fueron sus propias gestiones? Desde adentro de la cárcel, él mismo negociando la libertad de su amada hija. ¿Quién tiene la paz? Conozco el trabajo de los guías penitenciarios dentro de las cárceles: trabajo abnegado, sacrificado, arduo, fuerte. Son personas profesionales que hay que reconocerles su gran labor con los detenidos. Es injusto decir que el trabajo de los guías no vale nada. No nos enfrentemos buscando culpables. La tragedia en la cárcel está ahí: hay que llevar la paz ante tanto desamparo.

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