López Obrador, listo para ganar

- 10 de mayo de 2018 - 00:00

Ya son prácticamente 25 años, un cuarto de siglo, que la izquierda mexicana casi gana las elecciones presidenciales. En por lo menos dos veces -1994 y 2006- si no más, fue derrotada por el fraude de los partidos de la derecha. Siempre que lideraba las encuestas, pero con un margen no mucho mayor al 10%, terminaba siendo víctima de fraudes.

Ahora todo indica que, finalmente, la izquierda gobernará México, con Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que no solo es el líder indiscutible en todas las encuestas, sino que encarna la protesta de la gran mayoría del pueblo respecto a los gobiernos del PRI y del PAN, que también ve en AMLO la alternativa concreta de rechazo y de superación de esos gobiernos corruptos y neoliberales.

El primer gran debate televisivo entre los principales candidatos ha revelado que ni siquiera la táctica de “todos en contra de López Obrador”, apelando a todo tipo de acusaciones sin fundamento en contra de él, ha sido capaz de mover a los punteros de las encuestas. Tampoco la posibilidad del “voto útil” de la derecha frente al fantasma que crean de lo que sería el “populismo” -tema de una serie de TV volcada en contra de AMLO, asimilándolo a Perón, Hugo Chávez, Lula y a todos los diablos populistas-, parece darle resultado a la derecha.

Con un margen de indecisos de alrededor del 13%, cifra significativamente menor a la diferencia que las encuestas dan a favor de López Obrador respecto a quien viene en segundo lugar, solo una convergencia de votos en contra de AMLO podría alterar las tendencias actuales. Pero no parece que ese fantasma baste para cambiar el cuadro electoral actual, en el que la derecha tiene dos candidatos de los dos partidos tradicionales, más algunos candidatos independientes, que tampoco canalizan a sectores significativos del electorado mexicano.

Así que, de aquí a menos de 2 meses, el 1 de julio, México puede elegir a López Obrador como su presidente e introducir un cambio significativo en la ofensiva conservadora sobre el continente. Es una incógnita la actitud del gobierno de Trump respecto a AMLO, pero seguro que es incómodo para ese gobierno un dirigente político de profundo arraigo popular, comprometido con desalojar del poder a las camarillas que han sido siempre apoyadas por EE.UU. (O)