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Maria Paz Jervis

Llueve sobre mojado

15 de febrero de 2021 00:00

El proceso electoral de la semana pasada puso en evidencia, una vez más, la debilidad del sistema electoral ecuatoriano y en general de la institucionalidad del país.  Resalto tres aspectos negativos para este proceso y finalmente una luz de esperanza para la ciudadanía.

En primer lugar, el Consejo Nacional Electoral (CNE) salió a dar el resultado del conteo rápido cuyos datos cambiaron en las siguientes horas y pese a que el candidato Andrés Arauz desde el inicio ocupó el primer puesto el segundo y tercer puesto ha variado entre los candidatos Guillermo Lasso y Yaku Pérez por una diferencia mínima de votos entre uno y otro.

En segundo lugar, el escrutinio de las últimas actas, es decir, alrededor del 20% tomó el doble del tiempo de lo que tardó contar el 80% de actas. Una demora inexplicable que dio lugar a la especulación.

En tercer lugar, la inconsistencia en un porcentaje alto de actas, no es un incidente nuevo, es común en casi todos los sistemas electorales del mundo y desde luego no invalida todo el proceso, pero suma a restar credibilidad en los resultados.

Lo vivido en estos días frente a los resultados constituye un escenario común para la ciudadanía ecuatoriana. Pero de cualquier modo el escenario es mucho más alentador de lo que se vivió en 2017 donde la autoridad electoral, no solo que no era eficiente, sino que además respondía a los intereses particulares de un grupo político y del entonces presidente de la República. En medio del caos hay que reconocer los elementos de mejora y las posibilidades de salida a la crisis, al menos ahora no existe un solo poder que dirija y se imponga en el Estado.

Finalmente, debo destacar la actitud de los candidatos Guillermo Lasso y Yaku Pérez. Después de algún exabrupto que manifestaron en las primeras intervenciones, sobre todo algunos líderes del movimiento indígena que no apoyaron la candidatura de Pérez desde el inicio pero que ahora ante el inminente éxito de su campaña (independientemente de si llega a la segunda vuelta o no) han asumido el triunfo como suyo y han buscado la confrontación con Lasso y su gente.

Durante esta semana se realizará el reconteo de todas las actas en la provincia del Guayas y un porcentaje en otras provincias. Ambos candidatos se han comprometido a reconocer los resultados y defender la institucionalidad. Pero lo más importante es que por primera vez en algunas décadas la ciudadanía ha asistido a líderes políticos capaces de acordar, consensuar y proyectar un futuro de país común.

La inestabilidad política y descontento cae como lluvia sobre lo mojado, pero al final un arcoíris de esperanza amanece sobre el Ecuador y nos permite soñar en tiempos mejores.

 

 

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