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Ecuador/Mié.2/Dic/2020

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Liderazgos y autoestima

06 de diciembre 00:00

Nunca habia surgido, en América Latina, un grupo de líderes populares tan significativo como el que han compuesto Hugo Chávez, Lula da Silva, Néstor y Cristina Kirchner, José Mujica, Evo Morales, Rafael Correa. Ellos pasaron a representar no solo un proyecto de desarrollo económico con inclusión social, sino que también han protagonizado un proceso de aumento de la autoestima de los pueblos de esos países.

Nunca nuestros pueblos se han enorgullecido tanto de sus países, de sus gobiernos, de sus líderes, como en ese momento. Porque nunca esos países han prosperado tanto en lo económico, nunca ese progreso ha derramado tanto en las manos de todos. Nunca la soberanía nacional fue tan plena, para que nuestros gobiernos pudieran expresar a todo el mundo que las políticas externas de nuestros países representan lo que piensa y siente la gran mayoría de su pueblo.

Esa autoestima es fundamental para que nuestros pueblos puedan creer en nuestra capacidad de generar nuestras propias respuestas a los problemas que enfrentamos. Es fundamental para que la esperanza en el destino de nuestros países se imponga y nos oriente.

Así es en relación a todos los gobernantes populares de la región. Se ataca sus imágenes ante la dificultad de contraponer los resultados concretos de sus gobiernos con los de los gobiernos neoliberales. Todos serían centralistas, autoritarios, “populistas”, irresponsables en el manejo de las cuentas públicas, corruptos.

Es indispensable esa operación, que se da en todos los países donde hay o hubo gobiernos antineoliberales, para buscar destruir la reputación pública de esos dirigentes y, a la vez, destruir la autoestima del pueblo.

La derecha no puede gobernar un país en donde el pueblo cree en su propia capacidad de generar liderazgos, en los que deposita su confianza, conforme a sus intereses y necesidades. La identidad del pueblo con esos dirigentes es un patrimonio indestructible para la lucha por la democracia, la justicia y la soberanía de nuestros países. (O)