La Revolución Negra (4)

- 15 de octubre de 2014 - 00:00

Los cañoneros del Ejército ecuatoriano bombardearon la ciudad de Esmeraldas desatendiendo el pedido de Henri Conwall, vicecónsul de Su Majestad Británica; Geon Hedin, del American Consulat; Plasencio Trujillo, vicecónsul de Colombia; las casas comerciales y la burguesía blanca. Para ese febrero de 1914, Esmeraldas no era un punto perdido, de ninguna manera, era puerto internacional para la exportación de productos de recolección y cultivo agrícola. Paradojas del recién estrenado capitalismo ecuatoriano, la ciudad carecía de servicios básicos, aunque había comunicación telegráfica, eran las empresas comerciales extranjeras que las disponían más modernas. Debió ser una sociedad de gran diferenciación social y fuertemente racista. El buen nivel de exportación causó sobreexplotación de conciertos y jornaleros.

John Antón Sánchez, en su ‘paper’, titulado El liberalismo, la revolución  liberal y los afroecuatorianos, pág. 13, describe: “La gente negra sufrió despojos de sus tierras, fue explotada a través de la recolección de la materia prima, se modificaron las condiciones de los exesclavos y cimarrones y se legitiman prácticas racistas. Además, el desarraigo de muchos campesinos de sus tierras los obligó a trabajar como conciertos”. Las exportaciones producían riquezas, pero aquellas debieron tener pocos dueños absolutos. Eso fue más que una guerra personal, Leonidas Plaza Gutiérrez comunicó al mundo el bloqueo naval al puerto de Esmeraldas y agenció préstamos para recomponer el Ejército. Los periódicos de  ciudades portuarias de América publicaban noticias sobre la Revolución de Esmeraldas.

De una vez, no hubo tal revolución de Concha ni fue su guerra privada. En el Manifiesto de Tachina, uno de los documentos más importantes emitidos por el líder, hay dos reclamos ‘revolucionarios’: la defensa antiimperialista del entonces llamado Archipiélago de Colón  y la renuncia de Plaza Gutiérrez, por corrupción, no plantea siquiera retomar la línea conductual del alfarismo radical. Aunque parece que ese fue el sino por los alzamientos en varias ciudades del país, En cambio, sí fue una Revolución Negra, ¿por qué? Hay que entender que: “La ley fundamental de la revolución, confirmada por todas las revoluciones, [es que] no basta con que las masas explotadas y oprimidas tengan conciencia de la imposibilidad de seguir viviendo como viven y exijan cambios; para la revolución es necesario que los explotadores no puedan seguir viviendo y gobernando como viven y gobiernan”. La enfermedad infantil del ‘izquierdismo’ en el comunismo, V. I. Lenin, Fundación de Estudios Socialistas, pág. 92.

Aquello de ‘revolución’ fue asumido por el propio líder, en la carta del 3 de octubre de 1916, los llama ‘Jefes de la Revolución en Esmeraldas’ y a las guerrillas montunas ‘Ejército Revolucionario’. El único que entendió lo sucedido en Esmeraldas fue Alfredo Baquerizo Moreno al firmar el decreto de acabose el concertaje, esa esclavización con otro nombre.