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Ecuador/Dom.19/Sep/2021

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Ximena Ortiz Crespo

La protección de los niños y niñas

13 de marzo de 2021 00:00

Durante la pandemia salta de inmediato la preocupación de lo que están viviendo los niños y niñas del Ecuador en un entorno tan precario. Se intuye la tensión que viven los padres al tener que sacar adelante a sus pequeños. Se constata la realidad que experimentan cuando en la TV e internet nos muestran los efectos que se manifiestan en ellos al tener que estar conectados para estudiar sin posibilidad de salir con frecuencia al aire libre ni compartir con sus compañeros y, además, sin recibir el cuidado que les presta la escuela.

Las voces de los especialistas claman por un regreso cuidadoso a clases, pero las complejidades de tal propuesta las explica una y otra vez la ministra de Educación. Los protocolos deberían ser del mayor cuidado para poder aprobar el retorno a las aulas. Mientras tanto, hay fenómenos que suceden en el encierro. Las investigaciones dicen que ahora los padres se sienten más cerca de sus hijos. Esta mayor cercanía puede tener muchos beneficios para los niños y niñas, incluido el fortalecimiento del desarrollo cognitivo y emocional, lo mismo que el aumento de las posibilidades de éxito académico. Desgraciadamente, al otro lado de la medalla está el hecho de que, en entornos de carencia económica y desestructura, la experiencia de la covid-19 agrava las tasas de violencia doméstica, abuso sexual, uso de alcohol y otras sustancias, y los problemas de salud mental, con la posibilidad cierta de producir serias consecuencias en la vida de los menores.

Para mejorar la salud física y mental de los niños y las niñas es importante que el Estado eduque a la población en temas de salud y divulgue estrategias de apoyo familiar. Por otra parte, es necesario que las instituciones educativas hagan talleres para los padres sobre cómo crear ambientes amigables y actividades lúdicas, qué actividades físicas propiciar, cómo proveerles de una dieta equilibrada, qué tiempo y qué contenido de pantalla son adecuados, y cómo mantener rutinas y horarios regulares. Otros aspectos que los padres necesitan son técnicas de atención plena, es decir, cómo lograr que sus hijos se concentren; establecer horarios de momentos para compartir; encontrar tiempos de escucha y, sobre todo, transmitir a los niños y niñas seguridad, resiliencia, afecto y reciprocidad.

La pandemia, al restringir el mantenimiento de actividades al aire libre, fomenta un estilo de vida sedentario, lo que se traduce en problemas de salud tanto de padres como de hijos. Uno de ellos es la subida de peso por falta de ejercicio y alimentación sana. Este es un asunto en que los padres deben ser conscientes. La obesidad parental o infantil en tiempos de pandemia agrava los riesgos de contraer el coronavirus.

La salud mental de los niños es también tema que hay que prevenir. Para ello, niños y niñas deben sentirse seguros en casa de sus progenitores. Un ambiente vulnerable o unos padres tensos y llenos de preocupaciones terminarán afectando a los menores. Los niños necesitan ver a sus padres manejando con tranquilidad las situaciones que se dan por la pandemia, saber lo que sucede con explicaciones claras según su nivel etáreo y, al mismo tiempo, sentir el afecto y el cuidado de los adultos.

En medio de todas estas preocupaciones, es muy esperanzador conocer que ha sido presentado con fecha 10 de marzo de 2021, por la Comisión Especializada Ocasional para atender Temas y Normas sobre Niñez y Adolescencia de la Asamblea Nacional, el informe para segundo debate del proyecto de ley de Código Orgánico para la Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes. Este código les asegurará más derechos, pues amplía medidas de protección, incorpora la especificidad de género, apoya la prevención del embarazo adolescente, incluye la educación sexual y de la afectividad obligatorias y, sobre todo, aclara los derechos de las víctimas de la violencia. Con el Estado cumpliendo su rol, habrá mejores posibilidades de que todos cuidemos a los más pequeños.

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