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Ecuador/Dom.9/May/2021

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Mónica Mancero Acosta

La política y lo político

21 de febrero de 2021 00:00

El artículo que precede al sustantivo, en este caso, hace una diferencia importante. En la teoría política contemporánea uno y otra no es igual. Para el filósofo político Claude Lefort lo político se refiere a lo instituyente, mientras que la política tiene que ver apenas con administrar lo instituido, es decir, estamos en el ámbito del Estado, mientras que en lo político en la esfera de lo social. La política refiere a la gestión de pactos, estrategias y tácticas. Hacer política significa una constante exposición a los otros y sus ideas para definir cómo se configura el poder. En cambio, el campo de lo social es un verdadero magma sobre el cual opera la lógica de lo político, de acuerdo con Castoriadis, es el campo de la heterogeneidad, de la plenitud imposible.

En la mayoría de elecciones se jugaba más la política y casi nada de lo político, porque significaba la continuación de lo mismo, de lo instituido. En el correísmo, si bien se dio un proceso instituyente con una nueva Constitución, ya pudimos constatar el sentido de esos cambios. Sin embargo, en la disputa política actual ambas importan; lo político se potencia porque quiere decir que se disputa el poder de lo instituyente. Frente a la crisis económica, sanitaria, moral, solo cabe instituir algo nuevo.

Para Jacques Rancière la apertura de lo político tiene por condición de posibilidad abordar ese daño que irremediablemente hace la policía -en el sentido de orden- al principio de igualdad, es un desequilibrio que requiere un proceso de emancipación, ese es el ámbito de lo político. El daño por antonomasia en este país está configurado en el campo popular por la población indígena, junto a otros grupos de pobladores empobrecidos, mestizos, cholos, afros, que no siempre están organizados, sino más bien buscan su sobrevivencia. En medio de este magma, el movimiento indígena ha devenido en sujeto político que disputa el poder para la configuración de un nuevo orden social.

Esa es la trascendencia de esta elección, que, sin embargo, por desmedidas presiones de la derecha política ha tomado un camino sin retorno. La ilegitimidad del proceso está sobre la mesa. El acuerdo entre los dos candidatos que disputan entrar a la segunda vuelta fue vulnerado por Lasso, ante los ojos de todos los ecuatorianos. Queda abierto así, con indicios de fraude de por medio, el camino de vuelta a procesos políticos que ya padecimos. Sin embargo, el capital político de Pachakutik y el movimiento indígena no es el mismo que antes, sale muy fortalecido y eso pone otras condiciones en el escenario.